PERIODISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

 * Crónica de la acusación de negligencia contra la Cruz Roja de Valles.

Son las 7:43 de la tarde del viernes 3 de julio de 2020, el sol va en camino a ocultarse pero no deja de hacerse sentir: Armando Cordero Torres llega de su trabajo en Comvicsa con temperatura elevada, pero eso no preocupa tanto a sus compañeros de trabajo como las convulsiones y el rostro que se le descompone; lo bajan de un automóvil Chevy rojo y lo acomodan en una banca de madera, afuera del sitio que ha rentado por más de dos años en Calle Ferrocarril y Estadio, de la colonia Loma Bonita.

   Eunice Mireles Mendoza abandona la atención de su puesto de tacos del otro lado de la vía, y corre a ayudar a “El gordo”, como llamaban afectuosamente al hombre de 45 años de edad, se coloca frente al asiento para que no resbale y se desplome en el piso; llama a Eustolia Maldonado González, la mujer que le arrenda la vivienda. Otra vecina le toma la presión, que está en 70; y le miden la glucosa, que supera los 350. Le colocan almohadas para que esté más cómodo, y un pañuelo en la boca para que no se muerda.

LA PRESUNTA NEGLIGENCIA

A las 7:54 llaman a la Cruz Roja, que unos veinte minutos después arriba al lugar, con el termómetro en forma de pistola una socorrista le toma la temperatura, detecta fiebre y entra en pánico: Pregunta insistente si tiene Covid, inquiere sobre la tos, Eustolia responde negativamente. La mujer se retira a la ambulancia pretextando que el hombre tiene el virus y se la van a contaminar, argumenta que pedirán otra unidad para el traslado; “pónganle oxígeno, se está muriendo”, suplican las vecinas, sin recibir respuesta.

   “¿Cómo va a tener Covid si todas las mañanas lo revisan en su trabajo antes de entrar?”, les dice Lourdes Mireles, pero su explicación es ignorada. Los testigos llaman entonces al 911 en busca de más apoyo, pero tampoco llega. La ambulancia se retira y (una joven) Yuliana Yesenia Méndez Chávez captura en su teléfono la omisión del apoyo. La desesperación aumenta, y el estado de Armando empeora; a diferencia de la socorrista, las damas no sienten miedo, pero ahora están solas y desesperadas.

   EL DESTINO FATAL

A las 9:05 de la noche la situación de salud y la carencia de auxilio se combinan, y cumplen su destino fatal: El hombre fallece; Petra Méndez va a casa por su libro de oraciones, le reza, pide perdón por la incapacidad de poderlo salvar, y le enciende una veladora. A las 9:30 arriba una patrulla de la Policía Estatal y acordona la zona; a las 9:35 regresa la Cruz Roja, ya no hay nada qué hacer, y los vecinos enfadados le exigen a los elementos que se retiren. 

   A las 10:34 de la noche, la Funeraria Los Ángeles levanta el cuerpo: El Covid-19 ha cobrado una víctima más, ésta por miedo, aunado a la falta de preparación; infarto agudo al miocardio dice el acta de defunción. El pánico combinado con la incapacidad de respuesta evitó que Armando fuera atendido adecuadamente en los minutos previos; en el sector hay coraje, molestia, e incluso temor de que a más gente le suceda lo mismo, y que por la psicosis la Cruz Roja no atienda a las personas y las deje morir, como a “El gordo”.

CONTRADICCIONES E INCONGRUENCIAS

Pero lo peor no ha pasado: Horas después el presidente del Patronato de la Cruz Roja en Valles, Óscar Torres Morquecho, ofrece una serie de declaraciones que –a decir de las mujeres- no corresponden en nada a la realidad, comenzando porque la víctima no tenía tos, ni había ingerido alcohol, ni mucho menos mostraba síntomas de Covid. El directivo trata a toda costa de encubrir la aparente negligencia de sus elementos, pero (afirman) desvirtúa los hechos.

   Lunes 6 de julio, 6:42 de la tarde: Acudimos al sitio de los hechos a conversar con los testigos que quieren dar su propia versión de los acontecimientos, desgranan sus argumentos y con ellos construimos esta crónica. Lo que resulta inocultable es que la gente tiene miedo y desconfianza, pero no por el multicitado virus, sino de caer en manos de instituciones que no le darán el auxilio que requieren; han aceptado que en catorce días nos veremos de nuevo, para espetar a los aterrorizados que tenían razón. 

      Miércoles 8 de julio, 2:00 de la tarde, en conferencia de prensa virtual, el jefe de la Jurisdicción Sanitaria V, Francisco Adrián Castillo Morales, lamentó lo acontecido, pero aseveró que existe la unión de esfuerzos, e insistió en que trabajan de manera coordinada con instituciones y dependencias para dar la respuesta oportuna: “Estamos haciendo lo propio con la red de ambulancias para atender a la población de manera rápida para garantizar la preservación de la vida de la población”, aseguró. Usted juzgue.

 

 

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