TURISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

 

Con el acceso funcional que ofrece la carretera federal 70 (Valles-Rioverde), el lugar está a tan solo a 23 kilómetros desde Valles –aproximadamente media hora- y se identifica por ser una de las entradas rumbo a la famosa “Cascada de Tamul”. Con el nacimiento de agua cristalina surgido a distancia cercana hacia el norte, “Santa Anita 2” ha pasado así, de ser una tierra de disputas agrarias a principios de siglo, a una nueva opción de esparcimiento.

 

 

   El puente sobre la ruta libre asfaltada indica la primera alternativa, y no son pocas las personas que toman el sendero paralelo para llegar hasta la parte inferior, zambulléndose en ésa área, que combina frescura, con limpieza y tranquilidad. El agua corre libremente, y más adelante –hacia el sur- seguirá bañando cañaverales, abasteciendo granjas piscícolas, y formando pequeñas cascadas, hasta desembocar en el río “Tampaón”.

 

 

   La otra posibilidad es rumbo al norte -en sentido opuesto al ingreso a “Tamul”- por un camino de terracería, donde (después de la capilla y la escuela) ya los dueños de predios han comenzado a acondicionar sus propiedades circundantes al correr del agua, para ofrecer sitios de acampado y de convivencia, lejos de las habituales aglomeraciones de los sitios turísticos renombrados.

 

 

   A un kilómetro de andar, entre vegetación y canto de aves, a la derecha aparece el espacio perfecto para un día de campo lleno de verdor y alejado del calor. Entre grandes árboles y elevados bambúes que sombrean el lugar, serpentea el azul intenso de un arroyuelo cristalino que proviene apenas de unos metros arriba, donde la limpieza del agua la hace propicia para que un sistema de bombeo la distribuya a las localidades cercanas.

 

 

  Con una mayoría de zonas bajas, mecates para mecerse hacia la corriente, puentes y columpios rústicos para divertirse en el sector arbolado, “El Nacimiento de Santa Anita 2” le da al visitante horas de entretenimiento y relajación, pidiendo solamente a cambio, que la conciencia de la limpieza se imponga, dejando los desechos acomodados en su lugar. “Éste sitio es para tirar rostro, no basura”, exhorta uno de sus anuncios.

 

 

   Ya con razonables costos adicionales, en las propiedades particulares aledañas es factible comprar comida; acceder a asadores, letrinas, regaderas, y vestidores; o alquilar bicicletas, caballos, casas de campaña, chalecos salvavidas, kayaks, y sillas normales y de descanso; e incluso rentar una habitación para pasar la noche. Y de esta manera convertirse en un punto más de visita en el paradisiaco municipio de Aquismón.

 

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