TURISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

El embarcadero “El sundial” en “El Meco”, es un punto clave para la fresca aventura: El equipo está listo rumbo al salto de cascada, las coloridas lanchas aguardan hacia a un recorrido por el río hasta la gran caída, pero esta vez vamos a desempolvar los neumáticos y a darle un uso muy diferente al conocido; subiremos a ellas, acomodados en la oquedad, apoyados en las orillas, formados en fila, y sostenidos uno a uno, para recorrer pequeños y divertidos rápidos.

   No es grosería pero lo primero que se enfría es el trasero, sensación que puede servir para despertar, estar atento a las indicaciones del guía, y aclimatarse mientras comenzamos a deslizarnos lentamente a favor del caudal, sobre el incomparable azul turquesa que identifica la mayoría de los cuerpos de agua en este municipio. Así comienza la singular experiencia del –llamado- “tubbing”, sobre pequeñas cascadas que no superan el metro de altura, y en consecuencia, se traduce en una vivencia bastante segura.

   Provistos de casco y chaleco salvavidas -y bajo la mirada vigilante de Caín- el trayecto a lo largo de varios metros sobre el río nos sacude en cada una de sus bajadas; en algunos casos el impulso nos hará saltar de la llanta, pero el rescate llegará de inmediato para evitar que cualquier incidente pase a mayores. Amparados en la sombra de enormes sabinos y sauces, nos dejamos llevar por el balanceo, que llena de emoción los sentidos.

   

   Si las salpicadas de agua no han sido suficientes, podemos detenernos a retar la fuerza de la corriente, que en ocasiones impone su dominio, propiciando divertidas volteretas, para las que habrá que estar preparados; de cualquier forma, la profundidad es poca, y la seguridad de los prestadores de servicios funciona a la perfección. Más adelante, en la parte final, pequeños remansos nos darán también la posibilidad de nadar un poco.

   La experiencia termina por satisfacer, con su mediana carga de adrenalina -sin llegar a los extremos de un rafting- y su alta dosis de frescura, combinada con la hermosa contemplación de panorámicas en las que se combina el verdor de la vegetación con la azulosa tonalidad de las aguas, aderezada por el canto de las aves y el relajante sonido del correr del río. El “tubbing” se convierte así, en una alternativa más de esparcimiento en el municipio de El naranjo.

 

 

 

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