HISTORIA

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

 ARTÍCULO

1986: MÉXICO

Si hay un Mundial de Futbol marcado por situaciones sorpresivas, anecdóticas, borrascosas y –en cierta manera- hasta trágicas, ese fue el México 1986, que al mismo tiempo puso a nuestro país en la cima de la historia al convertirse en la primera nación en organizar dos veces una fiesta del balompié. Eso, sin contar los goles memorables que habrían de matizarlo ya durante su desarrollo.

   En junio de 1974, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) -dirigida entonces por el brasileño Joao Havelange- designó a Colombia como sede oficial, pero al paso del tiempo, la posibilidad de que ese país pudiese realmente albergar el evento se fue desvaneciendo porque una serie de exigencias establecidas por el Comité Ejecutivo de la FIFA no podían ser cumplidas por el Comité Organizador:

   El gobierno colombiano consideró dichos requisitos como excesivos e imposibles, ante lo cual, finalmente el 25 de octubre de 1982 el presidente Belisario Betancur anunció la cancelación de la organización del evento. La renuncia de Colombia fue confirmada por la FIFA el 5 de noviembre de 1982, considerándose para la nueva organización a Canadá, Brasil, Estados Unidos y México.

   Brasil se retiró poco antes de la designación mientras que Estados Unidos –al no tener mucho apoyo- prefirió una candidatura con más calma (para 1994). Ambos países inclinaron su apoyo a la candidatura mexicana, y el 20 de mayo de 1983, México ganó por unanimidad, respaldado también con el antecedente de haber sido una exitosa sede del Mundial de 1970.

   No obstante, la sombra de la catástrofe ensombreció la organización cuando la capital - Ciudad de México- y varios estados vecinos resultaron dañados por el fuerte terremoto del 19 de septiembre de 1985, apenas a ocho meses de la fecha de arranque de la justa. Con el dolor para más de 10 mil víctimas, y el compromiso de una millonaria inversión para la reconstrucción, se ponía en duda el evento. 

   Pero la fortaleza de los mexicanos, así como de la infraestructura deportiva, que no sufrió daños significativos, permitieron que el proyecto continuara; y así, el 31 de mayo de 1986 el presidente mexicano Miguel De la Madrid Hurtado encabezaba el acto inaugural en el Estadio Azteca, no sin antes enfrentar la rechifla de un pueblo que lo acusaba de negligencia en su actuar durante el desastre.  

    Ya en el terreno de juego, el balón Adidas Azteca empezó a rodar en el encuentro Italia (1-1) Bulgaria, comenzando a la vez una competencia donde el formato volvió a cambiar: La segunda ronda ya no sería una fase de grupos -como sucedía desde 1974- sino el antiguo sistema de eliminación directa, pero en esta ocasión se agregarían los octavos de final debido al aumento de selecciones que se produjo desde 1982.

   También clasificarían a esta etapa eliminatoria los cuatro mejores terceros, junto con el primero y el segundo de cada grupo. Por lo pronto, había que jugar y ver cuáles serían los equipos elegidos de acuerdo con su capacidad; el público se entretenía con la belleza de Mar Castro (“La chiquitibum”), la picardía de “Pique” la mascota oficial, e innovaba con la famosa “ola”.  

   Se formaron seis grupos con cuatro países en cada uno. En el “A”, el campeón Italia calificaría en segundo lugar con 4 puntos (solo se daban 2 por triunfo) debajo de Argentina con 5, y sobre Bulgaria, como mejor tercer lugar con 2; Corea del Sur quedaría fuera. Jugarían en el capitalino estadio Olímpico de Ciudad Universitaria y “Cuauhtémoc” de Puebla.

   El 3 de junio de 1986 -al mediodía- debutaría México en el estadio Azteca, como cabeza del grupo B; lo haría ante Bélgica (que a la postre sería el cuarto lugar del mundial). El jugador del Guadalajara, Fernando Quirarte, al minuto 23 abriría el marcador, y complementaría Hugo Sánchez, al 39, ambos de cabeza. Los belgas se acercaron casi al final del primer tiempo pero ya no pudieron empatar y caerían 2-1.  

   El equipo nacional terminó primero de grupo tras el empate a 1 contra Paraguay (donde anotó Luis Flores pero Hugo Sánchez falló el penal que pudo dar la victoria) el  7 de junio; y gracias al triunfo ante un cerrado Irak –el 11 de junio- con el tanto (sin ángulo) que hizo Quirarte. Cosecharía 5 puntos, Paraguay 4 y Bélgica 3. Las selecciones de ese grupo (excepto México) jugarían además en “La Bombonera” de Toluca.

   El grupo C se fue al Bajío (estadios de Irapuato y “Nou Camp” de León), liderado con 5 puntos por una Unión Soviética que sorprendió al golear 6-0 a Hungría, y seguido por Francia, con misma cantidad de unidades. A los húngaros esa goleada los condenó a no calificar como mejor tercer lugar de grupo, a pesar de terminar con 2 unidades (pero una diferencia -7), y fue superado por el equivalente del grupo E: Uruguay (-2).

   Los jaliscienses disfrutarían a la magia de Brasil –incluido aquel golazo de Josimar contra Irlanda-, que con su juego perfecto encabezó el grupo D con 6 puntos gracias a sus tres victorias; España sería el segundo con 4; Irlanda del Norte y Argelia regresarían a casa tras la fase de grupos, misma que también se jugó en el estadio “3 de marzo” de Zapopan y un encuentro en el Tecnológico de Monterrey.

   El grupo E se fue a Ciudad Nezahualcóyotl y a Querétaro (Estadio “Corregidora”) donde los asistentes se deleitarían con una selección que se vestía y jugaba bonito: Dinamarca, que sería cabeza con 6 puntos, producto de tres victorias, incluido la goleada 6-1 contra Uruguay (dirigida por el árbitro mexicano Antonio R. Márquez, y la victoria ante Alemania (Federal), que fue segundo con 3 puntos; Uruguay pasó tercero, con 2.

   En el grupo F (que se jugó en Monterrey: Estadios Tecnológico y Universitario; y un partido en el “3 de marzo” de Zapopan, Jalisco), Marruecos se aprovechó de una Inglaterra que comenzó floja, y sus 4 puntos sirvieron para terminar de líder y superar los 3 de los ingleses; Polonia pasó como tercero también con un trío de unidades pero menor diferencia de goles (-2). 

   La fase eliminatoria -comenzando con los octavos de final- se realizó a partir de la segunda mitad de junio. El domingo 15 México fue el primero en asumir el compromiso, ahora ante Bulgaria, que se mostró difícil al principio hasta que al minuto 34 Manuel Negrete sorprendió a propios y extraños con uno de los goles más bellos de ese mundial y de la historia: Una “media tijera” que se sumó al de Servín (al 63) para un definitivo 2-0.

   Bélgica por su parte venció (4-3) a la URSS en tiempos extras, Brasil goleó (4-0) a Polonia, Argentina apenas pudo (1-0) con Uruguay, lo mismo que Alemania ante el tozudo Marruecos (1-0). Francia mandó de regreso al campeón Italia (2-0), Inglaterra despachó fácilmente a Paraguay (3-0), y España desapareció la magia de Dinamarca con una goleada (5-1).

   Con este escenario todo era alegría para los mexicanos, los mejores estaban en la siguiente fase, incluyendo a nuestra selección, a la que se escuchaba en la radio y observaba en la televisión cantando “La ola verde” y “El equipo tricolor” junto con el tema oficial del mundial “México 86”. Brasil hizo lo propio con su representativo interpretando “Samba verde amarelo” y Alemania con Peter Alexander grabaría “México mi amor”.

   Pero ese idilio entre alemanes y mexicanos terminaría pronto: La tarde del 21 de junio. Por la mañana ya Francia había sorprendido a Brasil dejándolo fuera, en penales; y en el juego vespertino, ahora en el estadio “Tecnológico” de Monterrey, México llegaría a la misma instancia tras un empate a cero en tiempo regular; Negrete acertó, pero los yerros de Quirarte y Servín –quienes vendrían después- sentenciaron el juego (1-4).  

   Así acabó la selección dirigida por Bora Milutinovic, que tenía a Pablo Larios, Mario Trejo, Fernando Quirarte, Hugo Sánchez, Tomás Boy, Javier Aguirre, Félix Cruz, Luis Flores, Carlos Muñoz, Raúl Servín, y Manuel Negrete; además de Armando Manzo, Francisco Cruz, Carlos De los Cobos, Miguel España, Alejandro Domínguez, Carlos Hermosillo, Ignacio Rodríguez, Rafael Amador, Javier Hernández, Olaf Heredia y Cristóbal Ortega. 

   Bélgica eliminaría en tiempos extras a España la tarde del 22 de junio. Antes –al mediodía- se había desarrollado uno de los partidos más emblemáticos de la edición 1986 y uno de los más icónicos de la historia de los mundiales: Argentina enfrentando a Inglaterra, con una lluvia de factores adicionales que despertaban el morbo y la expectación.

   Los argentinos dirigidos por Carlos Salvador Bilardo habían salido de su país lapidados por una serie de críticas, sobre todo su entrenador, quien apenas los pudo llevar al mundial tras un agónico empate ante Perú en la fase clasificatoria, y no alcanzaba a ser comprendido en su estilo de juego 3-5-2. Hasta el presidente Alfonsín le había insinuado que renunciara al cargo.

   En el tema extra futbol, la reciente “Guerra de Las Malvinas” con los ingleses como vencedores de la misma, generaba un resentimiento de los sudamericanos que parecía llevarse hasta las gradas y a la cancha misma. Pero el futbol es un deporte que da revanchas, y Argentina contaba con un comandante en jefe liderando una tropa de guerreros dispuesta a cobrar venganza a partir de sus aptitudes deportivas.

   Aunque el primer golpe fue más bien producto de la maña: El brinco de Diego Armando Maradona extendiendo su mano para disputarla al portero Peter Shilton, con el árbitro de Túnez Alí Bennaceur –sin poder ponerse de acuerdo en la legitimidad con su abanderado- y dando por bueno al minuto 51 el tanto lo que a la postre sería catalogado como “La mano de Dios”. 

   Como si el propio Maradona quisiera demostrar que era capaz de anotar “a la buena y a la mala”, cuatro minutos más tarde arrancó desde atrás de la media cancha dejando rivales a su paso, siempre con la mirada en el balón, y al mismo tiempo una visión periférica que le permitiera saber hasta dónde podía seguir. El caso es que sin soltar la pelota llegó al final, y el esférico terminaría en las redes, en el llamado “Gol del siglo”.

   En las semifinales Alemania se encargó de Francia (2-0), y Maradona con Argentina al hombro volvería a hacer de las suyas con dos tantos que bastaron para eliminar a Bélgica, y fueron motivo para calificar a Diego Armando como “El rey del Mundial (México 86)”. En el juego por el tercer puesto, los franceses derrotarían en tiempos extras (4-2) a los belgas.

   Así, el 29 de junio de 1986 a las 12 del mediodía el platillo principal estaba servido en el Estadio Azteca, ante 114 mil 600 aficionados, que vieron saltar a la Argentina con (el portero) Nery Pumpido, Sergio Batista, José Brown, Jorge Burruchaga, José Cuciuffo, Diego Maradona, Jorge Valdano, Héctor Enrique, Ricardo Giusti, Julio Olarticoechea y Oscar Ruggeri. Marcelo Trobbiani entraría de cambio casi al final.

   Brown, de cabeza (al minuto 23) en una mala salida del arquero alemán Schumacher, puso adelante a los sudamericanos, y Valdano al 53, parecían sentenciar el juego, pero los alemanes, fieles a su filosofía de “jamás rendirse” retomaron la agresividad y para el minuto 81 ya habían igualado a dos, producto de las anotaciones de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Voeller.

   Parecía que Argentina sucumbiría a la presión y al esfuerzo, sufriendo la remontada teutona, pero a seis minutos que el árbitro brasileño Romualdo Arppi Fhilo silbara el final, un pase preciso de Maradona a la veloz escapada de Burruchaga sentenció el partido con un 3-2 definitivo. El posterior “Balón de oro” para Diego Armando sería inobjetable, junto con la ansiada Copa FIFA; el inglés Gary Lineker obtendría la Bota de oro, de goleador (6). 

1990: ITALIA

El Mundial Italia 1990 fue una contradicción para los mexicanos: Por un lado nos dejaba al margen por el castigo impuesto a la federación nacional ante la falsificación de documentos en las categorías menores unos años antes, y por el otro, la ausencia de la selección nacional y el buen trabajo del árbitro mexicano Edgardo Codesal Méndez llevaría la presencia de nuestro país a la gran final.

   En el mundo había un escenario de recomposiciones geográfico-políticas, tras la reciente caída del muro de Berlín; el mapa europeo seguía modificándose ante la separación de Yugoslavia, mientras que en Rumania era depuesto el dictador Ceausescu. Estados Unidos invadió con su ejército al Irak de Saddam Hussein en cuestión de horas, bajo la operación “Tormenta del desierto”. 

   En América, Pinochet dejó el poder, y en Perú Fujimori se sostenía en la presidencia en las elecciones frente a Vargas Llosa, Mandela salió de la cárcel en Sudáfrica y –otro luchador social- Lech Walesa se convertía en gobernante de Polonia. En México se vivía el espejismo de paraíso económico que el presidente Salinas de Gortari había diseñado y que se derrumbaría cuatro años después.  

   En la región, el famoso Jardín de James ubicado en Xilitla vivió un hecho trágico cuando una explosión destruyó parte de la construcción y causó la muerte de un niño. En Valles: El paso del ferrocarril cumplía un centenario y se ponía en funcionamiento el “tren huasteco”; y el alcalde Antonio Esper modernizaba la salida norte de la ciudad y comenzaba el proyecto para hacer lo mismo en la carretera Valles-Rioverde y la avenida Hidalgo.

   Del plano futbolístico, Italia podía presumir en ser el segundo país en el mundo y el primer europeo en organizar por segunda vez un Mundial (después de México en 1970 y 1986). En sus promocionales usó como imagen el coliseo romano, y su mascota se llamaba Ciao, la primera no animada en un Mundial, hecha con una serie de cubos con los tres colores de la bandera italiana y una cabeza de balón, diseño que recibió duras críticas.

   En Italia se presentó el regreso de varias selecciones tras muchos años de ausencia: Colombia, que no participaba desde 1962; Egipto, desde 1934; Estados Unidos, desde 1950; Holanda, desde 1978; Rumania, desde 1970; y Suecia, desde 1978. A ellos se sumaron los debutantes: Costa Rica -una de las revelaciones de esta competición al clasificar a octavos de final- por encima de Suecia y Escocia; Emiratos Árabes e Irlanda. 

   También fue el último Mundial para las selecciones que se desintegrarían en los siguientes años; como Yugoslavia y Checoslovaquia, en 1992; la Unión Soviética, en 1991; y Alemania Federal, que se reunificaría en ese mismo año. Junto con México, la selección de Chile fue descalificada por un incidente en el partido final contra Brasil en el estadio Maracaná.

   Esta justa es la que tiene el promedio más bajo de goles en la historia: 2.2 por partido, quizá debido a la actuación de grandes porteros, como el italiano Walter Zenga, que estableció récord de 517 minutos sin recibir anotación (superando al inglés Peter Shilton, quien acumuló 499 hasta México 86), mientras que su compatriota Paolo Maldini iniciaba la marca de más minutos jugados (2217, entre 1990 y 2002).

   El 8 de junio en el partido inaugural, el estadio “Giuseppe Meazza” de Milán fue testigo de la primera sorpresa cuando Camerún venció 1-0 al campeón Argentina con gol de Omam Biyick (quien después jugaría con el América de México) a los 67 minutos; el equipo africano sufrió dos expulsiones pero mantuvo el marcador y al paso de las semanas seguiría dando de qué hablar.

   Concluida la primera fase, los líderes de cada sector fueron Italia (con 6 puntos), Camerún (con 4), Brasil (6), Alemania (5), España (5) e Inglaterra, cuando solo se otorgaban dos puntos por victoria; el monarca vigente, Argentina, apenas sí pudo colarse como mejor tercer lugar, al acumular 3 puntos en el B. Entonces nada más había seis grupos que conjuntaban a 24 participantes y permitía esa modalidad. 

   En octavos de final Checoslovaquia eliminó a Costa Rica (4-1), Argentina dejó fuera a Brasil (1-0), Alemania mandó a casa a Holanda (2-1), Irlanda venció a Rumania en penales, Italia despidió a Uruguay (2-0), Yugoslavia a España (2-1), mientras que Inglaterra hizo lo propio con Bélgica (1-0). A su vez, el juego Camerún contra Colombia registró una anécdota que a la fecha sigue recordándose:

   El 23 de junio de 1990 en el estadio San Paolo de Nápoles, el portero René Higuita, cuya espectacularidad y eficiencia había hecho avanzar a Colombia, terminó por sepultar a su propia selección en los tiempos extras, tras una salida temeraria donde se impuso la experiencia de Roger Milla, el veterano jugador de Camerún que tras robarle el balón al minuto 109 le dio el pase a su representativo.

   Precisamente, el encuentro de cuartos de final –en ese mismo escenario- entre Inglaterra y Camerún (3-2) el 1 de julio, está catalogado por los especialistas como uno de los veinte partidos más atractivos de la historia de los Mundiales. David Platt, y (el goleador del México 86) Gary Lineker con dos tantos, dieron el triunfo a los ingleses, en un juego donde la buena actuación del silbante mexicano Codesal le dio su sitio en la gran final.

   En esa misma etapa, Italia venció a Irlanda, Alemania a Checoslovaquia, y Argentina lo hizo en penales ante Yugoslavia, en una tanda donde su portero Goycochea empezaba a destacarse como atajador de tiros desde el manchón. Fue esa proeza lo que pondría al campeón frente al anfitrión en semifinales, precisamente en Nápoles, donde el ídolo sudamericano, Diego Maradona, había dado tantos triunfos al conjunto local en la liga. 

   Los italianos sacaron pancartas para Diego Armando diciéndole: “Nápoles te ama pero Italia es nuestra patria”; al final no sería “El pelusa”, sino el portero Goycochea el verdadero héroe, al detener los penales decisivos para que Argentina avanzara y con ello además de ganar la final, se llevaban consigo el odio de casi toda la afición. Bajo el mismo procedimiento de eliminación, Alemania dejaría fuera a Inglaterra.

   Los italianos deberían conformarse con el tercer sitio al ganar 2-1 a Inglaterra, con una anotación decisiva de Schilacci, quien con seis anotaciones se consagraría como el goleador del torneo. Mientras tanto, el odio contra Maradona seguía creciendo en el país “de la bota” después que el futbolista se vio envuelto en incidentes civiles violentos, agrediendo a un empleado del club Roma. 

   El 8 de julio en el estadio Olímpico de la capital, la rechifla a Maradona no se hizo esperar, y éste respondió con un “hijos de puta”. El juego tuvo momentos ríspidos y polémicos, como aquella jugada de Goycochea contra Augenthaler, que los alemanes –dirigidos por Franz Beckenbauer- reclamaban como penalti; minutos después una violenta entrada de Monzón sobre Klinsmann derivó en la expulsión del argentino.

   Desesperados y furiosos, los sudamericanos esperaban al menos soportar los embates alemanes hasta la tanda de penales, esperanzados en lo que pudiera hacer de nuevo su portero, pero una falta de Roberto Sensini sobre Andreas Brehme al minuto 85 generó que el árbitro mexicano Edgardo Codesal Méndez la sancionara como pena máxima, que el propio afectado se encargó de cobrar.  

   Goycochea adivinó la dirección del tiro pero no pudo atajar; cinco minutos después Alemania se convertía en tricampeón. A la fecha, esa selección -después de la de 1974- fue considerada la mejor de la historia, con Bodo Illgner (portería), Andreas Brehme, Juergen Kohler, Klaus Augenthaler, Guido Buchwald, Pierre Littbarski, Thomas Haessler, Rudi Voeller, Lothar Matthaeus (capitán), Thomas Berthold, y Juergen Klinsmann.

1994: ESTADOS UNIDOS

Aunque ya se había determinado en su momento la elección de Estados Unidos como sede del Mundial 1994, la polémica se hizo presente por ser un país sin tradición futbolística, debido a la popularidad de otros deportes como el baloncesto, el béisbol y el fútbol americano. Sin embargo, y debido al desarrollo económico y a la infraestructura de dicho país, el evento marcó cifras históricas de asistencia y recaudación financiera.

   Fue ésta la última Copa Mundial que constó de 24 selecciones participantes (situación que permitía la clasificación a octavos de final de los cuatro mejores terceros lugares de la fase de grupos), y donde por primera vez se permitieron nombres de jugadores en las camisetas. En el tema extra futbol, sería también una competencia marcada por la tragedia:

    Andrés Escobar, defensor colombiano, fue asesinado cuando regresó a su país luego de haber hecho un autogol ante Estados Unidos, que causó que Colombia no pasara de la primera fase. Por si fuera poco, tres jugadores más de esa competencia murieron en menos de una década: Hermán Gaviria (Colombia) por un rayo en 2002, Marc-Vivien Foé (Camerún) en 2003, y Ramiro Castillo (Bolivia) en 1997.

   Roger Milla, futbolista camerunés de 42 años, se convirtió en el jugador más veterano en jugar en un Mundial y también en marcar un gol en una Copa (ante Rusia); mantuvo ese récord hasta 2014, cuando fue superado por el colombiano Faryd Mondragón. La mascota del torneo fue el perro Striker, la canción oficial "Gloryland", y se estrenó aquí el Himno de la FIFA en la ceremonia previa de los partidos.

   La victoria (1-0) del campeón Alemania ante Bolivia, marcó el inicio el 17 de junio de 1994, pero el monarca sería echado en la fase de cuartos de final por una sorprendente Bulgaria que venía de doblegar a México –en penales- en la etapa de octavos, y que poco faltó para que se adjudicara el tercer lugar, que finalmente sería para Suecia gracias a una goleada de 4-0. 

   En el caso de México, llegaba después del mal sabor de boca que había dejado la suspensión de Italia 1990. El apoyo de los millares de coterráneos asentados en el vecino país del norte tuvo su dosis de trascendencia, maravillándose con una selección donde aparecería destacando tanto por su colorido atuendo (con diseños propios), como por sus grandes atajadas: El portero Jorge Campos Navarrete.

   Integrado en el grupo E, cayó en su presentación (1-0) ante Noruega, pero con dos goles de Luis García se sobrepuso de gran manera a Irlanda (2-1), y luego dio una gran exhibición contra Italia, al que le empató a uno, gracias a un tanto de Marcelino Bernal. Fue curioso como todos terminaron con empate de 4 puntos e igual diferencia de goles, pero México pasó en primer lugar al tener más anotaciones a favor (3).

   Así llegaría el controversial juego con Bulgaria, del que aún se preguntan qué habría pasado si el entrenador Miguel Mejía Barón hubiera ingresado a Hugo Sánchez. Tras el empate a uno en tiempo normal y extra, todo se definiría en tanda de penales, donde fallaron los tres primeros mexicanos: García Aspe, Bernal, y Rodríguez, sentenciando la derrota.

   Los mexicanos que acudieron a este Mundial fueron: Jorge Campos (portero), Claudio Suárez, Juan de Dios Ramírez, Ignacio Ambriz (capitán), Ramón Ramírez, Hugo Sánchez, Luis García, Luis Roberto Alves, Joaquín Del Olmo, Luis Valdez, y Raúl Gutiérrez; Marcelino Bernal, Carlos Hermosillo, Alberto García, Félix Fernández, Juan Carlos Chávez, Eduardo Espinoza, Benjamín Galindo, José Salgado, Luis Salvador, Jorge Rodríguez, y Adrián Chávez.

   De manera general, entre los jugadores que destacaron se encuentran el italiano Roberto Baggio, el búlgaro Hristo Stoichkov, el ruso Oleg Salenko, el rumano Gheorghe Hagi, el holandés Dennis Bergkamp, el belga Michel Preud'homme, los suecos Martin Dahlin y Kennet Andersson y el alemán Jürgen Klinsmann. Por otro lado, el argentino Maradona fue expulsado del torneo por dopaje (detectado tras el juego ante Nigeria).

   En lo que hace a la selección que se llevó el título: Brasil, llegaba precedida de experiencias con poco éxito en las últimas instancias desde México 1970. Sin embargo, para la competencia de 1994 contaba con jugadores de renombre, entre ellos Romario -quien a la postre ganaría al Balón de oro como mejor jugador- sin olvidar al brillante Bebeto.

   En la primera fase, venció a Rusia (3-1) y a Camerún (3-0), y empató con Suecia (1-1), terminando como líder del grupo B con 7 puntos. En octavos de final le tocó enfrentar al anfitrión, al que dejó fuera apenas 1-0; poco sentimentales, los estadounidenses no le guardaron demasiado rencor a Brasil, y optaron por seguir disfrutando su estilo de juego, que le sirvió para salir bien librado frente a la poderosa Holanda (3-2) en cuartos de final.

   En semifinales, se revivió aquel encuentro final de Suecia 1958, y Brasil volvió a imponerse (esta vez 1-0), quedando listo para instalarse en el gran encuentro frente a Italia, justo como había pasado desde la última vez que se habían coronado (México 70).  El estadio Rose Bowl de Pasadena, fue la sede del juego del 17 de julio de 1994, donde además, por primera ocasión se enfrentarían los únicos tricampeones del orbe.

   Pese a la superioridad en la cancha de los brasileños, el estilo defensivo y conservador que caracterizó a la selección de Italia mantuvo el marcador intacto incluso en los tiempos extras, lo cual propició que la modalidad de definición por penales (impuesta desde la competencia de España en 1982) se aplicara por primera vez en la historia en una final mundialista.   

    Franco Baresi fue el primer tirador italiano, quien erró al igual que su similar sudamericano Marcio Santos; Demetrio Albertini y Romario acertaron en sus turnos, lo mismo que Albergio Evani y Branco. Daniele Massaro volvió a fallar por los europeos y Dunga atinó. Entonces llegó el turno de la gran estrella de Italia, Roberto Baggio, quien escribió el desenlace con su yerro: Brasil se coronó (tetra) campeón 3 a 2.

   La alineación campeona del mundo la encabezó en 1994 el portero Taffarel, con Jorginho, Mauro Silva, Branco, Bebeto, Dunga, Zinho, Romario, Aldair, Marcio Santos y Mazinho; Cafú y Viola entraron de cambio. Suplentes: Ricardo Rocha, Ronaldao, Rai, Zetti, Leonardo, Paulo Sergio, Muller, Ronaldo y Gilmar Rinaldi. Fueron dirigidos por Carlos Alberto Parreira.   

1998: FRANCIA

Luego de México (1970 y 1986) e Italia (1934 y 1990), Francia se sumó a los países anfitriones por segunda vez, precisamente sesenta años después (1938-1998). Se estrenó aquí la inclusión de 32 selecciones participantes, 8 más que las 24 tradicionales desde España 82; con ello se eliminaba la posibilidad de los terceros mejores lugares, pues calificarían los dos primeros de cada uno de los seis grupos.

   Los franceses eligieron al gallo como su mascota: Footix, fue creada por Fabrice Pialot; y los organizadores le dieron la oportunidad a un puertorriqueño de hacer sonar su voz y su música en la competencia a través de “La copa de la vida”, una interpretación de Ricky Martin. Otro americano haría de las suyas, pero éste en las canchas, con su silbato y tarjetas: El árbitro mexicano Arturo Brizio establecería la marca de más expulsiones.

   La Selección Mexicana -dirigida por Manuel Lapuente- había llegado entre una disímbola atmósfera de críticas, ponderaciones y sarcasmos, pues mientras la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) lo situaba en cuarto lugar de su ranking, las derrotas en los juegos de preparación anticipaban una participación desastrosa, máxime cuando el entrenador no convocó a Carlos Hermosillo y dejaba en la banca a Luis García.

   La pregunta era ¿de dónde saldrían los goles?, pero Hernández y Blanco tendrían las respuestas en sus pies, como artífices de gloriosas remontadas en los tres juegos de la fase de grupos, donde estuvieron siempre abajo en el marcador y al final salvaron la derrota: Ganaron a Corea del Sur 3-1 y empataron contra Bélgica y Holanda –en dramático juego- a 2; en el primero de esos juegos, el mundo vería nacer la famosa “Cuauhtemiña”.

   De manera general, Lapuente llevó a Jorge Campos (portero); Claudio Suárez, Duilio Davino, Ramón Ramírez, Alberto García Aspe (capitán), Cuauhtémoc Blanco, Pavel Pardo, Raúl Rodrigo Lara, Luis Hernández, Braulio Luna, y Jaime Ordiales. También acudieron Joel Sánchez, Germán Villa, Marcelino Bernal, Ricardo Peláez, Luis García, Oswaldo Sánchez, Isaac Terrazas, Francisco Palencia, Salvador Carmona, Javier Arellano, y Oscar Pérez.

   Los octavos de final quedaron instalados de la siguiente manera: Brasil ante Chile (4-1), Italia frente a Noruega (1-0), Francia contra Paraguay (1-0), Nigeria enfrentando a Dinamarca (1-4), Alemania-México (2-1), Holanda-Yugoslavia (2-1), Rumania-Croacia (0-1), y Argentina-Inglaterra (2-2, 4-3 en penales); éste último sería catalogado entre los mejores 20 partidos de la historia. 

   Para cuartos de final, Francia encontró duro escollo en Italia, pero después del empate a cero la echó en penales; Brasil pasó sobre Dinamarca (3-2), Holanda venció a Argentina (2-1), y la sorprendente Croacia mandó de regreso a Alemania (3-0). En semifinales, brasileños y holandeses igualaron a 1, pero en penaltis Brasil avanzó, mientras que franceses despedían a croatas (2-1), y estos a su vez conquistarían el tercer sitio.  

   El 12 de julio de 1998, en el estadio Saint Denis, la mesa estaba servida para un banquete que se antojaba de disfrute para Francia, pero no se esperaba que fuese tan sencillo, de no ser por una serie de crisis convulsivas que sufrió horas antes del juego la estrella brasileña Ronaldo, quien se dice fue obligado a jugar solo para cumplir un compromiso con Nike, la marca deportiva patrocinadora de esa federación.

   En contraparte, un Zinedine Zidane a plenitud, totalmente inspirado, de dos certeros cabezazos mandaba al descanso a Brasil con dos estocadas de la que hizo tibios intentos por reponerse, pero ya no fue capaz. Por el contrario, Petit en tiempo de compensación, rubricó con un contragolpe el 3-0 que catapultó a ese conglomerado racial como la mejor Francia de todos los tiempos.

    Barthez en la portería; Desaily, Lizarazu, Thuram y Leboeuf, en la defensa; Deschamps, Djorkaeff, Zidane y Karembeu, en la media cancha; y Petit y Guivarch, en la delantera; con Aimé Jacquet en la dirección técnica, formaban parte de un equipo que maravilló y llevó al éxtasis a un país, conquistando el título mundial en medio de una fiesta que duró para muchos días.

2002: COREA-JAPÓN

El Mundial Corea-Japón 2002 bien podría ser catalogado como la competencia de las rarezas, de las primeras veces, pero –peor aún- de las controversias. Todo comenzó cuando al presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), Joseph Blatter, insistió (como en Estados Unidos 1994) llevar el futbol a tratar de progresar en tierras donde tal deporte no contaba con arraigo.

   Más todavía, se buscó hacerlo en forma conjunta entre dos naciones que históricamente habían sido adversarias, y que tampoco contaban con la infraestructura suficiente para albergar una justa de tal envergadura. De ahí que la inversión para el primer mundial del nuevo milenio fuese millonaria, aunque hacerlo en Asia implicó que del otro lado del orbe para ver los juegos –en algunos países, como México- fuese necesario utilizar horarios poco usuales. 

   La competencia tuvo fuertes contrastes, con equipos como Senegal entre los ocho primeros, y de Turquía entre los tres principales; o la eliminación de Argentina y –el campeón vigente- Francia en la primera ronda, adoleciendo de puntos y de goles. Punto aparte merece el caso de Corea, que llegó a colarse hasta semifinales, no sin antes pasar en la turbiedad de la polémica arbitral por sus discutidas victorias ante Italia y España.

   Promovido por una inusual mascota de tres extraterrestres: Los Spheriks (Ato, Kaz y Nik), el Mundial de Corea, comenzó el 31 de mayo de 2002 en la capital coreana, luego de que salomónicamente se había decidido que la gran final sería en tierras japonesas. Seúl sería testigo –como pasó en 1990- de la caída del campeón ante un seleccionado africano: Senegal derrotando (1-0) a Francia.

   En el caso de México, después del Mundial de Francia, Manuel Lapuente no pudo sostener una continuidad óptima en el funcionamiento del equipo y terminó dejándolo en manos de Enrique Meza con muy malos números en la fase clasificatoria, pero el colofón trágico vendría el 16 de junio de 2001, cuando sucumbió el mito de que la Selección era imbatible en el Estadio Azteca, tras caer 2-1 frente a Costa Rica.

   La sentencia se daría unos días después con la derrota 3-1 ante Honduras, que derivó en la salida de Meza y el llamado emergente de Javier Aguirre como técnico. México estaba ante el peor escenario de los últimos mundiales en etapa previa (superado solo por el posterior repechaje de cara al Mundial de 2014), pero acabó sobreponiéndose, no sin generar la zozobra de siempre ante un proceso de recomposición bastante súbito.   

   El equipo nacional cruzaría el Atlántico con Óscar Pérez (portero), Rafael Márquez, Manuel Vidrio, Gerardo Torrado, Ramón Morales, Jared Borgetti, Cuauhtémoc Blanco, Braulio Luna, Sigifredo Mercado, Salvador Carmona y Gabriel Caballero; Francisco Gabriel De Anda, Rafael García, Alberto García Aspe, Oswaldo Sánchez, Germán Villa, Luis Hernández, Francisco Palencia, Johan Rodríguez, Melvin Brown, Javier Arellano, Alberto Rodríguez, y Jorge Campos.

   Ubicado en el grupo C, venció a Croacia (1-0), y a Ecuador (2-1), para luego empatar a 1 frente a Italia, a quien había comenzado ganando con gol de Borgetti; terminó como líder con 7 puntos (recordando que desde el Mundial de 1994 ya se otorgaban 3 unidades por triunfo), y le tocaría cruzarse con el grupo D –del anfitrión Corea- donde su compañero de Confederación: Estados Unidos había sido segundo. Y sucedió lo inesperado, un 2-0 en contra nos dejaría fuera.

   En esa fase de octavos de final Alemania allanaba su camino hacia la gran final ganando (1-0) a Paraguay, España batalló en penales para eliminar a Irlanda, y comenzaban las sospechas con el triunfo de 2-1 de Corea sobre Italia. Inglaterra de impuso fácilmente (3-0) a Dinamarca, lo mismo que Brasil (2-0) a Bélgica, Senegal sorprendió a Suecia (2-1) en tiempos extras, y Turquía mandó a descansar (1-0) al otro coanfitrión: Japón.

   En cuartos de final, Alemania sí pudo con Estados Unidos (1-0), España con sus goles anulados por el árbitro terminó eliminada en penales por Corea, Brasil despidió a Inglaterra (2-1), y Turquía tuvo que ir hasta los tiempos extras para frenar a Senegal (1-0). En semifinales, los alemanes con su misma dosis de 1-0 se encargaron de los coreanos, y los brasileños detuvieron a los turcos por el mismo marcador.

   El juego por el tercer lugar del 29 de junio en Corea, tuvo peculiaridades: La primera, el gol de Hakan Şükür a los 11 segundos se convirtió en el tanto más rápido en la historia de los mundiales, y presagiaba el triunfo (3-2) que a la postre se concretó a favor de Turquía. Lo emotivo sucedió al final, cuando ambas selecciones, unidas, desarrollaron un tributo al “juego limpio” hermanándose durante todo el encuentro, y abrazándose al final, agradeciendo a la afición el apoyo.

   El futbol que sabe dar enormes y suculentas revanchas, tenía preparada una para que –el goleador- Ronaldo, se congraciara tras su desventura de la final del 98. Ese 30 de junio de 2002 asestó dos tantos a la portería alemana defendida por (el “balón de oro”) Oliver Khan, quien a su vez sería ahora la víctima, a la que compañeros y rivales debieron ir a consolar, para levantarle de la base del poste, donde yacía desconsolado, sintiéndose culpable de las anotaciones brasileñas.

   El silbatazo de uno de los mejores árbitros de todos los tiempos: El italiano Pierluigi Collina, sentenció el 2-0 de Brasil sobre una Alemania, que debería esperar doce años para tener su propio desquite y consagración. Por lo pronto, para los cariocas –de la mano de Luis Felipe Scolari- era tiempo de festejar su colocación en lo más alto del podio de ganadores, con cinco inalcanzables estrellas (títulos) en su escudo.

   Esa noche escribieron su nombre con letras de oro: Marcos (portero), Cafú, Lucio, Roque Jr., Edmilson, Roberto Carlos, Gilberto, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, y Kleberson; Denilson y Juninho. Los más de 70 mil espectadores del estadio internacional de Yokohama (Japón) vieron coronar el paso perfecto del conjunto sudamericano, con un rendimiento al 100 por ciento, reflejado en sus siete victorias en igual número de encuentros. 

2006: ALEMANIA

Alemania se sumó en 2006 a los países con dos mundiales organizados, aunque careció de imaginación al proponer al león Golleo y al balón parlante Pille, como sus mascotas; los cuestionamientos vinieron porque se decía que no representaba en absoluto la cultura germana. Por el contrario, la demostración que su selección dio en el terreno de juego fue contundente, al ganar sus tres compromisos, al igual que Brasil y España.

   Después de los sustos para ir a Corea-Japón 2002, México tuvo –por el contrario- uno de los pasos más relajados hacia su clasificación, de la mano del polémico argentino Ricardo Antonio Lavolpe, a quien sin embargo algunos aficionados no le perdonaron (además de la excesiva soberbia) su terquedad de no convocar al ídolo Cuauhtémoc Blanco, y sí en cambio sostener a su paisano nacionalizado Guillermo Franco.

   La Selección acudiría con: Oswaldo Sánchez (portero), Carlos Salcido, Rafael Márquez, Ricardo Osorio, Gerardo Torrado, Pavel Pardo, Jared Borgetti, Guillermo Franco, Gonzalo Pineda, Mario Méndez y Omar Bravo; Claudio Suárez y el brasileño naturalizado Antonio Naelson (Sinha). También estuvieron Ramón Morales, Jesús Corona, Guillermo Ochoa, Antonio Castro, Francisco Fonseca, Andrés Guardado, Rafael García, Jesús Arellano, Francisco Javier Rodríguez y Luis Pérez.

   México comenzó ganando a Irán (3-1), pero Angola se le complicó (0-0), y ese resultado combinado con la derrota ante Portugal (2-1) lo mandó al segundo lugar de grupo, debajo de los lusitanos. Eso obligó a enfrentar al primero del sector C: Argentina, contra quien daría un gran juego –incluso comenzó ganando, con soberbia anotación de Rafael Márquez- pero terminaría doblegado 2-1 por un golazo de Maxi Rodríguez en tiempos extras.

   Por otro lado, en el contexto del arbitraje, México sumaría a sus buenas representaciones de antaño (Codesal 1990, y Brizio 1998), la presencia de Marco Antonio Rodríguez, con su característica disciplina, que sin duda contribuyó a que Alemania 2006 fuese un mundial con alto número de tarjetas: 345 amarillas y 28 rojas, entre ellas el yerro del silbante inglés Graham Poll que en el juego ante Australia, mostró tres veces la amonestación al Simunic de Croacia.

   La parte histórica la escribió aquí el desempeño del colegiado mexicano Armando Archundia Téllez, quien a sus 40 años se convirtió en el primer árbitro en silbar cinco juegos en una misma Copa (República Checa-Italia, Brasil-Croacia, Francia-Corea, los octavos de final entre Suiza y Ucrania, y la semifinal Alemania-Italia); y el récord de ocho juegos mundialistas, al sumar tres de la siguiente: Sudáfrica 2010 (Italia-Paraguay, Portugal-Brasil, y por el tercer lugar Uruguay-Alemania).  

   En el tema de las selecciones, se había citado ya que las tres mejores de la primera ronda habían sido la anfitriona Alemania, junto con Brasil y España (ganadoras de sus tres juegos), pero las tres serían frenadas en la eliminatoria, la primera por Italia y las otras dos por Francia; curiosamente, los dos países que se encontrarían en la gran cita. Antes de ello, la ronda final se dirimió de la siguiente manera:

   En octavos, Alemania dejó fuera a Suecia (2-0), Argentina a México (2-1), Italia apenas pudo doblegar a Australia (1-0), y Ucrania mandó a casa a Suiza en penales; a su vez Inglaterra batalló con Ecuador (1-0), lo mismo que Portugal con Holanda (1-0), en tanto que Brasil despachó a Ghana (3-0) y Francia a España (3-1). En cuartos de final, Alemania sufrió con Argentina y la eliminó en penales, igual que Portugal a Inglaterra, Italia sacó a Ucrania (3-0), y Francia (1-0) a Brasil. 

   Italia en tiempos extras dejó fuera a Alemania (2-0), y con la mínima diferencia (1-0) Francia se encargó de Portugal, que ya no pudo reponerse ni para el tercer lugar y se lo cedió (3-1) a los alemanes. Así, llegaba el 9 de julio de 2006, con una Francia en plenitud, de la mano de Zinedine Zidane, dispuesta a recobrar las viejas glorias; de hecho sería el mismo “Zizou” el encargado de abrir el marcador.

   Pero nadie contaba con un astuto Materazzi, que no solamente empató para Italia, sino que sacó de quicio a Zidane en tiempos extras, para que un cabezazo del francés sentenciara –con la expulsión- una debacle para su selección, primero de manera anímica, y ya en la tanda de penales, en forma deportiva. Los italianos ganaban con Buffon, Grosso, Cannavaro, Gattuso, Toni, Totti, Camoranesi, Zambrotta, Perrotta, Pirlo y Materazzi; además de Iaquinta, De Rossi y Del Piero.

2010: SUDÁFRICA

De nueva cuenta hubo el experimento de la FIFA por llevar el futbol a tierras nuevas, en este caso Sudáfrica, el primer país del continente africano donde se desarrollaría la Copa del Mundo, y donde permeaba la imagen del libertador Nelson Mandela. Pese a las incertidumbres de inicio, la infraestructura correspondió a la importancia, lo mismo que la afición con su algarabía y sus peculiares (trompetas) vuvuzelas.

   Llegaría el leopardo Zamuki como mascota, Shakira con su –canción oficial- “Waka waka”, y Adidas con su cuestionado (balón) “Jabulani”. Regresaron selecciones tras años de ausencia: Corea del Norte, que no participaba desde 1966, Honduras y Nueva Zelanda desde 1982, Argelia desde 1986, Grecia desde 1994 y Chile desde 1998; a estos equipos se les unieron Eslovaquia y Serbia, selecciones que aparecieron representado a anteriores países desintegrados.

   Entre las curiosidades, apareció el “karma de Wembley (1966)” cuando ingleses y alemanes se enfrentaron en octavos de final y los primeros podrían haber empatado con un tanto de Lampard que no fue validado pese a que el balón picó dentro. Los errores arbitrales abundaron, aunque los representantes mexicanos Armando Archundia y Marco Rodríguez, cumplieron un buen papel; el primero alcanzaría el récord del francés Joel Quiniou de silbar ocho juegos en total (2006 y 2010).

   Los escasos 101 tantos definidos en la primera ronda de esta competencia, la catalogaron como la de más bajo rendimiento, tal vez por ello hubo espacio para que situaciones extra cancha se robaran también los reflectores: El caso de la escultural modelo paraguaya Larissa Riquelme, y el pulpo Paul, que se hizo célebre por su supuesto don para pronosticar los resultados de los partidos, como la final de España sobre Holanda.  

   De las locuras recordaremos al uruguayo –bien calificado “Loco”- Sebastián Abreu, cuando el 2 de julio, después de 120 minutos de emociones en el partido de su selección ante Ghana en cuartos de final, el pase a semifinales debió definirse por penales, y en el cobro decisivo, tomó la determinación de hacerlo al estilo “Panenka”, tocando el esférico suavemente apenas a un costado del portero.

   Pese a su eliminación, los ghaneses fueron los mejores representantes africanos al llegar a la citada instancia, aunque pagaron el precio de sus errores cuando no acertaron un penal que les habían marcado producto de una mano de Luis Suárez (quien evitó un gol y fue expulsado pero ya evidenciaba su tendencia al juego sucio, como lo confirmaría cuatro años después). Por el contrario Italia y Francia -anteriores finalistas- decepcionaron con su adiós en primera fase.

   Los gigantes sudamericanos Brasil y Argentina fueron espejismos que se desvanecieron en la tercera ronda, en cambio, Uruguay y Paraguay dieron un salto de calidad; la ostentosa Inglaterra también fue una desilusión, en contraste con la rejuvenecida Alemania que tuvo herramientas para subirse al podio del tercer lugar. Individualmente el portugués Cristiano Ronaldo, el brasileño Kaká, el argentino Lionel Messi, y el inglés Wayne Rooney, tampoco mostraron gran cosa.

   Surgiría el –llamado- “tiki taka” de España, que en la final en el estadio Soccer City de Johannesburgo, vencería a Holanda para colarse a la lista de los monarcas mundiales, de la mano de Andrés Iniesta, quien marcó el único gol a cuatro minutos de que el encuentro debiera definirse por penales. Los europeos consolidarían así un proyecto a largo plazo que ya las había dado excelentes resultados en las copas de naciones de su continente.

   En lo que hace a México, raro honor debió haberle significado que el sorteo lo dejara en el grupo de Sudáfrica y le tocara abrir el Mundial el 11 de junio; los locales le sacaron el empate a 1, pero a pesar de ello, terminarían convirtiéndose en la primera selección en la historia, en ser anfitriona y no pasar a la segunda ronda. Los mexicanos por su parte, se sobrepusieron a una maltrecha Francia (2-0), pero caer con Uruguay (1-0) sentenció su destino de segundo lugar de grupo.

   Con esa ubicación no tuvieron más remedio que enfrentar a Argentina, que los dejaría en el camino (3-1). Para esta competencia, el entrenador Javier Aguirre había “revivido” en la portería a “El conejo” Oscar Pérez, acompañado por Rafael Márquez, Francisco Javier “El maza” Rodríguez, Ricardo Osorio, Carlos Salcido, Efraín Juárez, Giovanni Dos Santos, Carlos Vela, Gerardo Torrado (capitán), Paul Aguilar, y Guillermo Franco.

   También acudieron Andrés Guardado, Luis Ernesto Michel (portero), Jonny Magallón, Pablo Barrera, Cuauhtémoc Blanco, Héctor Moreno, Jorge Torres Nilo, Javier “El chicharito” Hernández, Francisco Guillermo Ochoa (portero), Adolfo “El bofo” Bautista, Alberto Medina e Israel Castro. Tras la eliminación, Aguirre salió a aceptar su responsabilidad por el fracaso; sin embargo, culpó también a los medios de comunicación, alegando que habían sobre estimado a la selección.

   Dentro de esa fase de octavos de final, quien sí avanzó fue –el compañero de grupo- Uruguay, al imponerse (2-1) a Corea del Sur; Ghana despachó (2-1) en tiempos extras a Estados Unidos; Holanda a Eslovaquia (también 2-1); Brasil sin problemas despidió (3-0) a Chile; Argentina (3-1) a México; lo mismo que Alemania (4-1) a Inglaterra; Paraguay debió llegar hasta los penales para eliminar a Japón; y España ganó (1-0) a Portugal.

   Ya en cuartos de final, Uruguay batalló con Ghana pero la derrotó en penales, Holanda sufrió con Brasil (2-1); Alemania fue contundente (4-0) contra Argentina, y España venció (1-0) a Paraguay. En semifinales Holanda frenó (3-2) a Uruguay, y los españoles se instalaron en la final a costa de los alemanes, a quienes aplicaron su conocida dosis del 1-0; en el juego por el tercer sitio, Alemania se reivindicó con un 3-2 contra los uruguayos.

   Así, el 11 de julio de 2010, después de llevar el juego hasta la instancia de los tiempos extras, la efectividad de una España creciente, desembocó en el 1-0 triunfal frente a Holanda. El portero y capitán Iker Casillas, consiguió el título junto a Piqué, Puyol, Andrés Iniesta, David Villa, Xavi, Capdevila, Alonso, Ramos, Sergio y Pedro; además de Torres, Fábregas y Navas, dirigidos por Vicente Del Bosque.

2014: BRASIL

Con su balón Brazuca y su armadillo de tres bandas llamado “Fuleco” como mascota, Brasil se sumó al grupo de países en organizar dos Mundiales (antes fue en 1950). En el desarrollo del certamen de 2014 se dieron una serie de sorpresas durante la fase de grupos, destacando la eliminación de España, la selección defensora del título mundial, así como equipos del calibre de Inglaterra e Italia. 

   Hubo un importante avance de los elencos americanos, ocho de los cuales clasificaron a octavos de final; también por primera vez en una Copa del Mundo, dos equipos africanos avanzaron a la segunda fase: Argelia y Nigeria. Durante los octavos y cuartos de final surgieron los resultados más esperados, destacándose la paridad de los enfrentamientos, que se decidieron por mínimas diferencias en el marcador, en el tiempo suplementario o en la tanda de penales. 

   En el aspecto tecnológico, el torneo contó con el debut del sistema de transmisión en ultra alta definición (resolución 4K), así como el estreno de sensores para evitar goles fantasmas con el sistema de detección automática de goles (DAG), usado para determinar, en jugadas dudosas, si el balón cruzó o no la línea de gol, y que no se repitieran anulaciones como -en 2010- de aquel tanto del inglés Lampard ante Alemania.

   Pese a ello, la primera fase seguirá recordándose por el tendencioso arbitraje a favor de Brasil en el juego inaugural –el 12 de junio- ante Croacia, que ganaron los anfitriones 3-1; así como los dos tantos anulados erróneamente al mexicano Dos Santos contra Camerún. Adicionalmente, tampoco podría olvidarse la mordida del uruguayo Luis Suárez al italiano Chiellini (en juego arbitrado por el mexicano Marco Rodríguez), y la posterior expulsión al primero de esta justa.

   2014 nos dejó también la goleada de Holanda al campeón España, con los errores del portero Casillas incluidas; en contra parte, están las atajadas memorables de Guillermo Ochoa y el empate de México a cero ante el anfitrión; aunado al despertar mexicano frente a Croacia, que le dio la calificación a octavos de final; y en ese mismo juego la revolcada al entrenador mexicano Herrera en el festejo del segundo gol, así como el llanto del "Chicharito" Hernández tras su anotación.

   También la sorprendente Costa Rica y su paso perfecto en el grupo (D) "de la muerte"; y el récord –de jugador más veterano en mundiales- del portero colombiano Farid Mondragón, jugando de 43 años contra Japón. Pero aún quedarían las siguientes fases para continuar escribiendo páginas inolvidables: El “no era penal” a manera de reclamo de México al holandés Robben, y la despedazada de 7 a 1 que Alemania le puso frente a su gente a los brasileños.

  En el caso específico de México, si ya en 2001 había sufrido para llegar a Corea-Japón, la situación rumbo a Brasil estaba peor que nunca: Apenas aquel gol de “chilena” de Jiménez ante Panamá en el estadio Azteca –para el triunfo en la fase eliminatoria- dio un poco de esperanza, que después se esfumó por completo en tierras “ticas” frente a Costa Rica, y habría concluido en catástrofe, de no ser por el triunfo de Estados Unidos sobre la misma Panamá.

   Esa victoria y la combinación de resultados dieron la posibilidad, apenas, de ir a jugar el repechaje a Oceanía. Así, la Federación Mexicana llamaría de emergente al técnico campeón vigente en el torneo nacional, Miguel “El piojo” Herrera, quien (emulando a la convocatoria de Javier Aguirre de aquel Cruz Azul subcampeón de la Copa Libertadores 2001) se basó también en el recién coronado América, para confrontar a Nueva Zelanda, saliendo adelante del compromiso.

   Ya en Brasil, México comenzó ganando (1-0) a un difícil Camerún, después –aún con los malos augurios encima- logró un empate sin goles ante los anfitriones, y concluyó sorprendiendo con un 3-1 sobre Croacia; no obstante, al terminar segundo debajo de los cariocas, debió encontrarse con Holanda en la siguiente fase, donde empezó arriba en el marcador, pero en tiempo de compensación un discutido penal lo dejaría en el camino (2-1).

   Los mexicanos que acudieron a éste Mundial fueron: Guillermo Ochoa (portero), Francisco Rodríguez, Rafael Márquez (capitán), Héctor Herrera, Miguel Layún, Giovanni Dos Santos, Héctor Moreno, Andrés Guardado, Oribe Peralta, Paul Aguilar, y José Juan Vázquez. También Jesús Corona, Alfredo Talavera, Carlos Salcido, Diego Reyes, Marco Fabián, Raúl Jiménez, Alan Pulido, Javier Hernández, Miguel Ponce, Isaac Brizuela, Javier Aquino, y Carlos Peña.

   En esa etapa de octavos de final Brasil batalló contra Chile y tuvo que ir hasta los penales para eliminarlo, Colombia sorprendió a Uruguay (2-0), Francia sacó a Nigeria (2-0), Alemania hizo lo propio (2-1) con una Argelia que se resistió y llegó hasta los tiempos extras, Holanda venció (2-1) a México, Costa Rica avanzó sobre Grecia en penales, Argentina apenas pudo con Suiza (1-0), y Bélgica con Estados Unidos (2-1).

   En cuartos de final Brasil se encontró a otro país sudamericano: Colombia, y también lo doblegó (2-1); Alemania derrotó (1-0) a una Francia que se resistía; y Holanda sufrió con Costa Rica, pero la tanda de penales le favoreció; mientras que a Argentina, otro 1-0 le sirvió para eliminar a Bélgica. En semifinales vendría la catástrofe para Brasil (1-7) contra Alemania; y los holandeses esta vez perdieron en penales, ahora frente a Argentina.

   Los cariocas anfitriones no se repusieron para el juego por el tercer lugar, y éste fue para Holanda, que les asestó un 3 a 0. Al día siguiente –el 13 de julio de 2014- Alemania estaba lista para escribir la historia en tierras americanas, y aunque llegó hasta los tiempos extras lo consiguió 1-0; con (el portero) Neuer, Höwedes, Hummels, Schweinsteiger, Özil, Klose, Müller, (el capitán) Lahm, Kroos, Boateng, y Kramer; además de Schürrle, Mertesacker, y (el anotador) Götze.

2018: RUSIA

La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) decidió que la elección de la sede del Mundial 2018 se efectuara en conjunto con la de 2022 en la reunión del Comité Ejecutivo, en Zúrich, Suiza, el 2 de diciembre de 2010. Por el sistema de rotación continental, las asociaciones de la Confederación Africana de Futbol (CAF) y la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) se encontraban vetadas para esta candidatura. 

   En consecuencia, Rusia presentó su propuesta oficialmente junto a las de Japón, Corea del Sur, Australia, Bélgica-Holanda, Inglaterra, España-Portugal, Estados Unidos y Catar. Finalmente, Australia, Japón, Corea del Sur, Catar y Estados Unidos se retiraron algunos meses antes de la decisión para concentrarse en la elección de 2022; fue así como los rusos ganaron el derecho. 

   El primer ministro Vladímir Putin, aseguró que “Rusia 2018 será fantástico” y proyectó la construcción de nuevos estadios y la presencia de “las más altas normativas de calidad”. Por su parte, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, realizó el viaje protocolario al país seleccionado y aseguró “que se producirá una cooperación maravillosa entre la FIFA y Rusia”; paradójicamente el dirigente del futbol  no llegaría al Mundial en el cargo.

   El proceso de elección tuvo críticas: Las denuncias de sobornos por parte del equipo ruso y la corrupción de los miembros de la Federación Internacional de Futbol Asociación fueron hechas especialmente por la Asociación Inglesa de Fútbol. Para febrero de 2016, el suizo Gianni Infantino había ganado la presidencia con 115 votos, sobre el jeque de Bahréin, Salman Al Khalifa (88), y el francés Jérôme Champagne (0).

   La organización del torneo quedó a cargo del Comité Organizador Local (COL) de Rusia 2018, presidido por el ministro ruso de deportes Vitali Mutkó. La mascota elegida –por preferencias de ciudadanos rusos- fue el lobo Zabivaka (o “pequeño goleador”); el tema oficial resultó “Live It Up” del cantante Nicky Jam, Era Istrefi y el actor Will Smith (estrenada a mitad de mayo de 2018); y el balón se denominó Adidas “Telstar 18”.

   En la fase clasificatoria, 208 de las 211 federaciones afiliadas a la Federación Internacional de Futbol Asociación tomaron parte, salvo las selecciones de Zimbabue e Indonesia (descalificados del proceso de clasificación) y  Rusia (que como país anfitrión, no formó parte del proceso). El reparto de los 31 cupos para el Campeonato Mundial de Futbol Rusia 2018 sería el siguiente:

   La Confederación Asiática de Futbol (AFC, por sus siglas en inglés) tendría 4.5 lugares: Arabia, Corea, Irán, y Japón. La Confederación Africana de Futbol (CAF), 5: Egipto, Marruecos, Nigeria, Senegal, y Túnez. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica, y el Caribe de Futbol (Concacaf), 3.5: Costa Rica, México, y Panamá. Y la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol), 4.5: Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Uruguay. 

   Además, la Confederación de Futbol de Oceanía (OFC, por sus siglas en inglés), aportarían 0.5 cupos: Australia. Mientras que la Unión de Federaciones Europeas de Futbol (UEFA), 13: Alemania, Bélgica, Croacia, Dinamarca, España, Francia, Inglaterra, Islandia, Polonia, Portugal, Serbia, Suecia, y Suiza. Las sorpresas en el proceso eliminatorio fueron las ausencias de Italia, Holanda, Chile y Estados Unidos.

   A su vez, clasificaron selecciones que llevaban varios años sin acudir al torneo mundial desde su última participación: Perú (1982), Egipto (1990), Marruecos (1998) y Senegal (2002); también significó la primera participación en el torneo para los representativos de Islandia y Panamá. Todo iba quedando listo para el gran inicio, programado para el 14 de junio de 2018.

   Esta fue la undécima vez que la Copa del Mundo se disputó en el continente europeo, y la primera que se celebró en Europa Oriental; también por primera vez, el torneo tuvo lugar en dos continentes: Europa y Asia, dada la ubicación de la ciudad de Ekaterimburgo, una de las sedes. Con un costo estimado de más de 14 mil 200 millones de dólares, se catalogó como la Copa del Mundo más cara de la historia.

   También fue la primera ocasión que se utilizó el Árbitro asistente de video (VAR) y un balón oficial con un chip incorporado para seguir los partidos en vivo mediante una aplicación en esta competencia. Los 32 equipos que participaron en la fase final se dividieron en 8 grupos de 4 equipos cada uno, jugando por el sistema de todos contra todos, a una sola ronda, cada equipo disputando tres partidos en la fase de grupos.

   Pasarían a la siguiente ronda los dos equipos de cada grupo mejor ubicados en la tabla de posiciones final. Según lo establecido en el artículo 32, sección 5 del reglamento del torneo, el orden de clasificación se determinaría teniendo en cuenta los siguientes criterios, en orden de preferencia: El mayor número de puntos obtenidos, la mayor diferencia de goles, y el mayor número de goles a favor.

   Si dos o más equipos quedaran igualados según los criterios anteriores, se usarían los siguientes: El mayor número de puntos obtenidos en los partidos entre los equipos en cuestión, la mayor diferencia de goles en esos mismos enfrentamientos, el mayor número de goles anotados por cada equipo en los partidos disputados entre sí, y los puntos de juego limpio.

   El sistema de puntos de juego limpio toma en consideración las tarjetas amarillas y rojas recibidas en todos los partidos de la fase de grupos, deduciendo puntos como se indica en la siguiente lista: Primera tarjeta amarilla: menos 1 punto; tarjeta roja indirecta (segunda tarjeta amarilla): menos 3 puntos; tarjeta roja directa: menos 4 puntos; tarjeta amarilla y roja directa: menos 5 puntos.

   El sorteo del 16 de octubre de 2017 había dejado en el grupo A, a Uruguay, que clasificó a la siguiente ronda con paso perfecto y nueve puntos, junto con el anfitrión, Rusia, con seis unidades, dejando fuera a Arabia y Egipto. Del B, pasaron España y Portugal, con cinco, y quedaron fuera Irán y Marruecos. Mientras que del C, Francia (7) y Dinamarca (5) avanzaron, postrándose en el camino Perú y Australia.

   En el grupo D, la sorprendente Croacia con sus tres victorias y nueve puntos, clasificó, junto con Argentina (4), quedando fuera Nigeria e Islandia. En el E, Brasil (7) y Suiza (5), calificaron, por encima de Serbia y Costa Rica. Y en el F, Suecia y México hicieron lo propio, igualados con seis unidades, eliminando a Corea y a una deficiente Alemania que no pudo defender su título (del 2014).

   Por lo que hace a México, acudió a la cita rusa con los porteros Francisco Guillermo Ochoa (Standard Liège-Bélgica), José de Jesús Corona (Cruz Azul) y Alfredo Talavera (Toluca); y los defensas Hugo Ayala (Tigres), Carlos Salcedo (Eintracht Frankfurt-Alemania), Rafael Márquez (Atlas); Héctor Moreno (Real Sociedad-España), Héctor Herrera (F. C. Porto-Portugal), y Edson Álvarez (América).

   Los mediocampistas en la Selección Mexicana eran: Erick Gutiérrez (Pachuca), Jonathan dos Santos (Los Angeles Galaxy-Estados Unidos), Miguel Layún (Sevilla-España), Giovani dos Santos (Los Angeles Galaxy-Estados Unidos) Jesús Manuel Corona (F. C. Porto-Portugal), Andrés Guardado (Capitán-Real Betis-España), Javier Aquino (Tigres), y Jesús Gallardo (Pumas). 

   Mientras que como delanteros aparecían: Marco Fabián (Eintracht Frankfurt-Alemania), Raúl Jiménez (Benfica-Portugal), Carlos Vela (Los Angeles F. C.-Estados Unidos), Javier Hernández (West Ham United F. C.-Inglaterra), Oribe Peralta (América), e Hirving Lozano (PSV Eindhoven-Holanda). El director técnico del representativo era el colombiano Juan Carlos Osorio.

   El 17 de junio de 2018 México sorprendió venciendo al campeón del mundo, Alemania, con única anotación de Lozano al minuto 35; el sábado 23 ganó 2-1 a Corea del Sur, con tantos de Vela (penal) y Hernández; pero el 27 de junio la derrota 3-0 frente a Suecia sentenció su destino, porque lo condicionaría a enfrentar el 2 de julio a la Selección de Brasil en la siguiente ronda.  

   Entre tanto, en el grupo G, Bélgica también hacía “de tres- tres” y con sus nueve puntos, encabezó la clasificación, superando a Inglaterra (6), y dejando fuera a Túnez y a Panamá. Finalmente, en el H, Colombia lograba seis unidades, y sería acompañado por Japón, que con cuatro, estaba igualado en todo con Senegal, pero logró imponerse gracias al peculiar criterio –antes mencionado- del “Juego Limpio”; Polonia tampoco calificó.

   En los octavos de final, Uruguay cumplió el pronóstico y eliminó a Portugal (2-1), Francia derrotó a Argentina (4-3), Brasil despachó a México (2-0), Bélgica impuso la lógica (3-2) frente a Japón, la anfitriona Rusia apenas pudo eliminar a España (4-3) en penales (luego de empatar a uno), lo mismo pasó con la fuerte Croacia (1-1 y 3-2) en penales contra Dinamarca, Suecia venció (1-0) a Suiza, e Inglaterra a Colombia (1-1 y 4-3) en penales.

   Ya en cuartos de final, Francia paró el buen paso de Uruguay (2-0), Bélgica mantuvo la racha triunfadora echando a Brasil (2-1), a Rusia se le acabó la fortuna y Croacia volvió a apelar a los penales para sacarlo de la competencia (4-3 luego de un empate a 2), e Inglaterra de impuso a Suecia (2-0). En las semifinales, Francia pudo detener a Bélgica (1-0), y Croacia siguió adelante al dejar fuera en tiempos extras a Inglaterra (2-1).

   Tras el partido por el tercer lugar, donde Bélgica ganó (2-0) a Inglaterra, llegó la gran final el 15 de julio: Un autogol de Mandzukic puso adelante a Francia a los 18 minutos, Croacia con Perisic empató a los 28, pero un penal de Griezmann a los 38 devolvió la ventaja a los franceses, incrementada por Pogba a los 59, y por Mbappé a los 65; el croata Mandzukic al 69 cerraría la cuenta 4-2.

   Al silbatazo final del argentino Néstor Pitana, Francia se coronaba comandada por Didier Deschamps -quien fue elegido como el mejor entrenador de la competencia- con Lloris; Pavard, Kimpembe, Varane, y Umtiti; Pogba y  Griezmann; y Lemar, Giroud, Mbappé, y Dembélé. También con Tolisso, Kanté, Matuidi, N'Zonzi, Mandanda, Rami, Fekir, Sidibé, Thauvin, Hernández, Mendy, y Areola.

   El premio “Balón de oro” fue para Luka Modric (Croacia), el de jugador joven al francés Kylian Mbapp, y la “Bota de oro” (como goleador) al inglés Harry Kane (6 tantos). El “Guante de oro”, para el portero de Bélgica, Thibaut Courtois; el “Juego limpio” a la Selección de España; y como mejor gol se eligió el de Benjamin Pavard (Francia, contra Argentina).  

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Se cierra así la cuenta de mis nueve mundiales, de 1986 a 2018, periodo durante el cual hubo la oportunidad de ver a cinco países convertirse en sedes por segunda ocasión: México (1970 y 1986), Italia (1934 y 1990), Francia (1938 y 1998), Alemania (1974 y 2006), y Brasil (1950 y 2014); y a debutar en calidad de organizadores a otros impensables como Estados Unidos (1994), Corea y Japón (2002), Sudáfrica (2010), y Rusia (2018).

   O de observar cómo los monarcas añadían títulos a su historia futbolística: El quinteto de Brasil (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002), el cuarteto de Italia (1934, 1938, 1982 y 2006) y Alemania (1954, 1974, 1990 y 2014), la dupla de Argentina (1978 y 1986), y Francia (1998 y 2018); y la incorporación en esta lista de grandes de España (2010); así como el estancamiento de Uruguay (1930 y 1950) y de Inglaterra (1966). 

(FECHA DE PUBLICACIÓN: 29 DE JUNIO DE 2020). 

 

 

 

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