PERIODISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

No importa la hora, el día o el lugar. Del otro lado del aparato receptor, el radioescucha sintoniza en el cuadrante la estación de su preferencia, para enterarse de las últimas noticias o amenizar sus actividades con las melodías y los comentarios que le hace llegar quien se halla detrás del micrófono: El locutor.

 LOS PRIMEROS EN HABLAR

 En Ciudad Valles, desde la década de los cuarentas -con la creación de la primera estación: La XETR en 1944- la gente ha podido deleitarse con toda una gama de modos. Hay quienes recordarán las voces de Luis Manuel Rivera Quirós, Enrique Núñez de Cáceres, Antonio Barrios Elizalde, José Cruz Araiza, Elías Navarro, Arturo Piña y Salvador Velarde.

   Igualmente llegan a la memoria otros contemporáneos como Carmen Alicia Compeán, Pedro Sámano; y por supuesto el nombre de don Roberto Aguilar González, pionero de la radio en Valles, desde que arribó al naciente edificio de la TR, ubicado en la calle “Libertad” (hoy “5 de mayo”).

   Su voz animó entonces los iniciales programas que sólo contenían anuncios comerciales y algo de variedad musical, reproducidas desde las voluminosas consolas gracias a los enormes discos de acetato. Ganó la experiencia y escaló peldaños, hasta llegar a la gerencia.

   “Las difusoras en ese tiempo, seguían la pauta que marcada la XEW de la Ciudad de México, considerada la catedral del radio; toda la programación se manejaba a base de programas de quince minutos, con música variada, con los artistas de aquella época”, recordaría de sus inicios.

 Y LLEGARON LAS MUJERES

Al avance de los años –poco antes de los sesentas- los radio escuchas fueron conociendo otros timbres de voz como los de Vicente “Nabo” Medina, Rómulo Izaguirre Camargo, Carlos “El bolillo” Moctezuma, Amadeo Hernández Sáenz y Regina Álvarez Lamar; de esa era se recuerda a la mujer con mayor trayectoria: Belem Altamirano Izaguirre.

   A finales de 1956, cuando tenía 16 años, ingresó a la radiodifusora XECV, donde fue locutora, y a la edad de 22, se convirtió en gerente. “Cuando yo entré (…) me improvisaron con el personaje de la Abuelita Pureza contando cuentos, por eso me conoce todo mundo por La abuela”.

   “Muchos años más tarde, cuando (…) me metí yo en la locución, eran épocas difíciles para la radio pero (digamos) en la cuestión (más) administrativa, no tanto de locutoras, que empezó casi a raíz de que yo empecé a entrar a la radio (…) un despliegue de voces femeninas, incluso en estaciones de frecuencia modulada”.

   Altamirano Izaguirre laboró ahí hasta 1983, a continuación se dedicó a trabajar por su cuenta, y a compartir el turno con puestos en Fioscer y el Hotel Valles. Para 1988 ya era madre de Mario y Hugo René Lárraga Altamirano; entonces volvió a la radio, como gerente y locutora de la XEIR. 

   “Estoy muy satisfecha que ahorita sea ya de las viejitas que quedan, y de la maravillosa oportunidad que tengo en IR de estar a lado de un grupo de gentes jóvenes con muchas inquietudes (…) cada vez que nos juntamos yo les he dicho: En este negocio nos tiene que gustar, tenemos que venir con agrado, no por obligación”.

 LOS ESTILOS DE LA FORMALIDAD

Hubo dos hombres que cumplieron un gran periodo con su cualidad; el primero de ellos: Federico Reyes Márquez, ícono del micrófono en Ciudad Valles y la región, y hasta un maestro para muchos de los hombres antiguos de la radio; con una elegancia que le caracterizó.

   “Qué bueno que haya personas que digan que algo aprendieron, yo creo que tuvimos que hacer lo que otros nos entregaron, ciertas enseñanzas, algunos detalles (…) importantes para llevar a cabo una actividad que es cien por ciento pública (…) en la que lo que digas o dejes de decir, la gente lo toma en cuenta”, opinaría en entrevista.

   “Cuando nosotros teníamos la oportunidad de realizar el trabajo (pues) no se contaban con tantos adelantos tecnológicos como los que se tienen ahora para hacer una labor más brillante (…) todavía más significativa, así es que lo que uno realizó fue significativo y brillante”, reflexionaría.

   Un reflejo de lo anterior, fue el hecho que –inmerso en el mundo de la información- se convertiría junto con varios compañeros (entre ellos Regina Álvarez Lamar), en los primeros comunicadores en el país en difundir un acontecimiento de talla internacional el 15 de abril de 1957:

   “Se dio la noticia de la muerte de un gran artista como fue Pedro Infante a las 8 de la mañana, o sea que tuvimos la oportunidad ser de los primeros (…) en dar a conocer una tragedia que estremeció a la República Mexicana y parte del extranjero donde era ampliamente conocido y estimado Pedro Infante”.

   Famoso en sus conducciones en actos oficiales y políticos, Reyes Márquez fue amigo de los protagonistas de éstos ámbitos; su voz era tradicional en el espacio informativo de la radiodifusora XECV, e institucional en esta emisora. Constituyó una fase importante de la locución huasteca y de la historia local de la radio. 

   Compañero de profesión y de formas, Salvador Pérez Valdés sería el segundo de los sellos característicos de la radiodifusora XECV, aunque a él le tocó iniciar en la XETR -en 1960 cuando tenía 18 años- animado por don Roberto Aguilar González; en esa emisora le correspondió la presentación de legendarios artistas de moda.

   Ya en 1970 pasó a la CV donde viviría una de sus más exitosas temporadas, tanto en el área de entretenimiento como de información: Por las mañanas conducía alternadamente el noticiero de las 10, y por las noches se convertía en la expresión romántica en un programa especial de canciones dedicadas al amor. 

   Fue la voz institucional de la “Gran Compañía” y de su filial XEXR. Siempre consideró que “debe existir un gran respeto en el micrófono (…) hacia quien a diario sintoniza las siglas donde laboramos, y nos recibe en la intimidad de su hogar; a veces confundimos la amenidad con la vulgaridad, que es muy diferente”. 

   “El estar frente a un micrófono te abre todas las puertas, no necesitas tocar para entrar; estás en una industria, en una oficina, en un automóvil, en una casa, en una residencia, en la más humilde habitación (y) ahí se encuentra el locutor. La locución es un trabajo de vanidades, pero también es un trabajo grato”, filosofaría. 

 EL AMO DE LA ORIGINALIDAD

 Semejante en los inicios a Pérez Valdés pero muy diferente en su perfil, Braulio Rivera Meraz captaría la atención de los radioescuchas de entonces gracias a una originalidad y amenidad que se sobrepuso a sus escasos estudios académicos; desde sus inicios en 1961, en la XETR, dejó plasmados su ingenio y su filosofía.

   Forjó una característica especial en el micrófono, aprendida más en la “escuela de su propia vida” que detrás de algún pupitre en una Facultad de Comunicación. “Yo repito: Hay que ser original siempre, porque si no eres original (…) pues sí (…) te oyes, tienes buena voz (…) pero nunca vas a trascender”, comentaría en su momento. 

   Establecido en la primera radiodifusora de Valles, “El guayo” –como era conocido- realizó muchos programas y rescató la música norteña que en la ciudad estaba un poco en el olvido. Aprovechando la aceptación de sus ocurrencias por parte del público, dio vida a personajes imaginarios así como a la promoción de grupos locales y regionales.

   Ahí realizó programas como "Tardes Norteñas" y "Los mejores tríos de México", con Los Panchos, Los Tecolines, Los Diamantes, Los Jaibos, y Los Martínez Gil, de moda en los sesentas. En cabina no había cartucheras para comerciales, sino grabaciones en carrete, poniendo a prueba la habilidad manual para intercambiarlas.

   El segundo ciclo fue en la XECV, donde trabajó cinco años, para pasar enseguida a la XEXR, amenizando programas norteños, dando la hora a cada rato pero con su voz, acompañada de ingeniosidades y efectos como gallos, gallinas, perros, caballos, el tren, el barco, y hasta un abuelo norteño; sin olvidar el legendario “Micrófono libre”. 

   “Yo trabajaba en la CV y tenía un horario en la XR (…) ahí ya empezaron otras frases, otros detalles, otras cositas, ya no había Hora de la vía, ya no había Minutito, ya no había (canciones) norteñas, pero empecé a meter otro programa norteño en la CV: Amanecer ranchero se llamaba, yo lo inicié, con música ranchera también”, contaría. 

   Autor de poemas, reflexiones (como la de "El borrachito" y "El fumador") y hasta de melodías tropicales que algunos grupos le grabaron; adicionalmente, Braulio Rivera Meraz hizo famosa la frase: “Cuando yo tenía dinero me decían señor Meraz, ahora que no tengo nada, me dicen Guayo nomás”.

 EL HOMBRE DE LA FERIA

De ese lapso surgió Manuel Felipe Montalvo Alvarado, responsable por muchos años de la conducción del Teatro del Pueblo durante la Feria Nacional de la Huasteca Potosina: “Fueron tres o cuatro etapas diferentes (…) y todo eso nos forma (…) como maestros de ceremonias, pero también nos particulariza como locutores”.

   “Como locutores tuvimos nuestros programas de audición muy grande, que me llenaron de mucha satisfacción, hice muchos en la difusora. Hicimos nuestro aprendizaje (…) ideas propias, y pues casi no copiamos a nadie, estábamos dejando nuestra propia huella”, recuerda el hombre que se convirtió en locutor –como muchos- en situación peculiar.

   Estaba de vuelta en su tierra natal tras de estudiar la Preparatoria en San Luis Potosí, y de laborar en la campaña del Paludismo y en el ramo de la hotelería, sintió la atracción por la radio acompañando a su amigo Vicente –“Nabo”- Medina a la XECV, donde aprendió con base en la observación, el manejo de los controles.

   “Poco a poco me fui integrando al medio hasta que definitivamente yo dejé de trabajar en la hotelería, y no encontrando nada qué hacer me vine a seguir practicando (…) pero (más que nada) para matar el tiempo, nunca pensé, nunca me imaginé que fuera a trascender tanto”.

   “Se llegó el aniversario de la emisora y fue conjuntamente con la inauguración de la Feria, estuvimos presentando a los artistas y en la noche en el baile (…) todos ahí se estaban divirtiendo y mí me mandaron a dormir: Órale, porque vas a abrir (mañana). ¿Cómo? Sí, a ti te toca abrir, no ves que todos andamos acá en la danza”, recuerda. 

   Fue el comienzo de programas que se volvieron famosos en la conducción de Felipe Montalvo: “La hora del rock”, “Alegrías de juventud”, “Los gavilanes rancheros”, “Reminiscencias de mi tierra”, “Cumpleaños matutinos”, y “El mundo maravilloso de la música”. 

 UN INVITADO INVITA A MÁS

 Curiosamente, antes de que terminara esa década, el propio Felipe Montalvo motivaría el engrosamiento de las filas de la XECV cuando –en 1967- convocaría a otro de los posteriores referentes de la locución en Valles: Miguel Barrientos Mier: “A que fuera a conocer las instalaciones (…) (pero) a mí lo que gustaba era escuchar la música”.

   “No me sentía yo capaz en ese entonces, como para estar al frente a un micrófono u operando las consolas que había; y me dijo: Nombre vamos para que te des una idea de cómo funciona; (y) empecé a tener turnos sobre todo por las tardes (…) con horarios de una hora, después (…) dos horas (…) y en El mundo maravilloso de la música”, relataría.

   A la postre, gracias a la invitación del arquitecto Alfonso Esper ingresó a la XEIR donde hizo famoso el segmento de música en inglés “High Music”, siempre con su filosofía que: “ser locutor (…) implica una gran responsabilidad (…) porque es la manera de estar en contacto con la gente a través de un micrófono”.

 LA VOZ DEL ALTRUISMO

 Al cabo de seis años otra invitación similar haría germinar una nueva exitosa carrera en la radio, aunque ésta tuvo sus orígenes en la TR cuando Elías Paulín Lara recién se había integrado a la plantilla fundadora del CECYT 206 (hoy CBTIS 46), donde fue catedrático, coordinador, organizador y maestro de ceremonias.

   “Allá por el año de 1973 (…) recibí la invitación de don Roberto Aguilar para ingresar a XETR, en aquel entonces era Radio Ritmos, yo tenía la necesidad de promover a mi escuela (…) y llevaba notas informativas, y era tanto el cúmulo de información (…) que un buen día me dijo don Roberto que por qué no hacía un noticiero estudiantil, y lo hice”.

   Permanecería ahí una década, pero de esos primeros enfrentamientos con el micrófono Paulín Lara recordaría en especial uno de ellos: “En una ocasión estaba haciendo mención sobre algunas obras literarias en donde participa un personaje de todos conocido: William Shakespeare, pero el nerviosismo era tal, que yo me ponía a sudar ante el micrófono”.

   “Y cuando tuve la necesidad de pronunciar este nombre, dije William Chaquespeare (…) estaba Rómulo Izaguirre (quien fue líder de los locutores a nivel estado) y se me quedó viendo con una cara de espanto, pero yo no corregí, sino que continué leyendo las notas que llevaba; y obviamente (…) me criticó todo mundo”. 

   Posterior a su paso por esa emisora y la XECV, Elías Paulín llegaría a la naciente XEIR, donde al cabo de unos años volvería memorables los programas de ayuda social, que pronto trasladó a la televisión (Televalles) y que revolucionaron la radio, a favor de los sectores sociales más desprotegidos.

 AUGE RADIOFÓNICO Y DE VOCES

 A inicios de los setentas, muchas voces empezarían a surcar el firmamento radial: Mientras estudiaba su carrera en el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Mario Lárraga Aguilar aprovechaba –en 1972- sus visitas a Valles para ver a su familia, para alternarlo con horas en la XECV.

   Otro hombre del micrófono que se volvió conocido fue el profesor Luis Bárcenas Torres, quien siempre ha defendido que “para estar ante un micrófono se requiere tener no solamente un equilibrio emocional, sino una amplia preparación académica (lo más amplio posible)”.

   “Ha habido quienes son autodidactas pero con una cordura, con una preparación, y con un sentido del oficio muy grande, y esto les ha permitido superarse; pero ante los tiempos que vivimos, lo mejor es que (…) sea una persona con una preparación académica que le permita responder a los requerimientos de la sociedad”, señala.

   Para locutores como Juan Mendoza Loredo, las buenas vivencias han ido desde el principio, “cuando hice mi examen (…) allá en la Ciudad de México, (fue) junto con Silvia Pinal y con Virginia Sendel de Lemaitre (…) personas muy conocidas dentro del ambiente artístico; esa fue una experiencia muy bonita”.

   Idéntico pasó con quienes heredaron la tradición radiofónica, según el sentir expresado en su momento por Roberto Aguilar Fernández: “El radio siempre ha sido un medio de comunicación de lo más bonito, que siempre llega a la gente, que siempre tenemos comunicación con ella”.

   “Aquí nos hemos pasado casi toda la vida, además hemos tenido muchas experiencias en cuanto a la formación de locutores, (porque) hemos visto pasar por aquí (a quienes) han estado trabajando en muchas partes de la república”, relataría el recordado “Caballo”.

   De esas voces huastecas de exportación mencionaremos a Alejandro Vencer y Jaime Muñoz, sin dejar de lado a otras que trascendieron en Valles: Enrique Méndez Zamora, Arturo Acuña, Andrés Hernández Figueroa, Bertha Fernández, Jaime Piña, Marco Antonio Gómez, Rosario Gámez Iracheta, Crescencio Saldaña y Héctor Díaz Izeta.

    Las radiodifusoras en nuestra localidad iban convirtiéndose en una especie de escuela, “(porque) los que han estado aquí se han ido a otras partes, con una gran calidad en lo que es su trabajo, y los que estamos todavía, seguimos aprendiendo día a día”, opina Rogelio Cruz Balderas, una pieza característica de la CV y la XR.

   “El contacto que existe con la gente a través del micrófono (…) es lo que nos da a nosotros la calidez y la calidad conforme pasan los años; ahora, la aceptación que tenemos entre el auditorio es lo que vale: Si la gente te acepta, si la gente te escucha quiere decir que estás bien, y estás cumpliendo tu propósito de llegar a muchas partes”.

   Como Cruz Balderas, su compañera de empresa y contemporánea, Irene Bautista, resultó una enamorada de la profesión: “Muchas cosas se pueden decir de la radio, tanto es así que (…) si se desempeña con la mayor facilidad (…) disciplina (…) y gusto, no viene siendo un trabajo, sino una diversión”.

 EL PEQUEÑO GIGANTE DEL MICRÓFONO

 Pero si justamente hubo alguien que se divirtió con su tarea, llevándola más allá de la cabina (entrevistando a artistas y personajes destacados) fue Jorge Turrubiates Dámaso, quien trasladó a la realidad su sueño de convertirse en alguien como los que escuchaba detrás de las bocinas de los radios que arreglaba en su céntrico taller. 

   Por si fuera poco sintetizó su apellido paterno en la primera letra, y agregando el de la actriz de su predilección, estructuró el que sería su nombre artístico que lo distinguió: T. Montenegro, un locutor identificado con la juventud, desde sus inicios, a pesar del paso de los años:      

    “Me siento muy bien (…) a pesar de que (…) han pasado los años, y ya no son aquellos tiempos en que hacíamos otro tipo de radio; hay que reconocer que han cambiado las cosas en ciertos aspectos, a veces la vida te va modificando el criterio, y algunos detalles que hacías, como que ya con cierta madurez, ya no te atreves a hacerlas”.

   “Pero sin duda alguna (…) creo que la música joven siempre tendrá ese dinamismo que necesitamos todo ser humano, no importa la edad que tengas”, comentaría el hombre que se convirtió en un ícono de la TR, y en la voz de los principales eventos de la sociedad huasteca. 

 MALDONADO, EL MÁS EXITOSO

Hablando de éxito y personalidad, hay un referente que supera límites y está convertido en el orgullo de la locución vallense por el camino recorrido. Rafael Maldonado Acuña, a quien su gusto por la música lo llevó a lo que finalmente se ha convertido en su trabajo y gran pasión: La radio. 

   En 1979 principió a trabajar en la XETR: Radio Panorámica, logrando en 1980 su primer programa “Concierto Spitfire”, de música en inglés, al que siguió “Polifonía”, con lo que iba adquiriendo experiencia en conducir, programar y producir. Además estuvo brevemente en la XECV, en 1982.

   Rafael Maldonado viajó a continuación a la Ciudad de México para iniciar sus estudios profesionales  de composición musical en el año de 1983, ingresando en la escuela de iniciación artística número 4 del Instituto Nacional de Bellas Artes, de donde egresaría en 1987.

   En 1988 regresó a Valles para comenzar la historia junto a la recién nacida XEIR. Junto con Belén Altamirano y Antonio Gutiérrez emprendió el proyecto más vanguardista de la historia reciente de la radio en la ciudad. En su trabajo en esa estación, además de productor y locutor, condujo noticias, junto con Joaquín Cortés y Luis Bárcenas.

   En mayo de 1992, Rafael asumió un nuevo reto: Probar suerte a la capital del país.  Con su experiencia en la radio local, en música y en locución, se contactó con los hermanos Orlando y Arturo Grande Gutiérrez, dueños de una de las casas de producción y grabación más importantes de la Ciudad de México (Producciones Grande).

   Ahí recibió su primera oportunidad grabando campañas publicitarias para las grandes agencias de publicidad del país y del extranjero. Marcas como Coca Cola, Jhonnie Walker, Panasonic, Telcel y Supermercado Gigante, entre otras, son parte de los diversos spots para radio y televisión para los que Rafael prestó su voz. 

   Ese año estuvo en el grupo radiofónico Radio S.A., grabando para las estaciones afiliadas. En 1993 comenzó su labor en grupo ACIR, en donde además de ser la voz institucional de algunas de sus estaciones, fue locutor en la desaparecida estación de jazz, “Stéreo Amistad”.

   Formó parte del equipo de Mix FM, y más tarde en la estación Inolvidable, que luego se convertiría en Amor 95.3; en todas ellas fue locutor y voz institucional. En agosto de 2006 recibió una propuesta de trabajo que marcaría otra faceta en su vida profesional: El grupo de radio BMP de Austin, Texas. 

   Rafael Maldonado fue locutor de una de sus estaciones de radio de esa ciudad, y formó parte del equipo de producción de todas las estaciones del grupo. Ahí realizó una serie de producciones para la comunidad hispana que pronto llamarían la atención de los directivos.

   Por tal motivo, durante las visitas de los candidatos presidenciales de los Estados Unidos del año 2008, tuvo la encomienda de entrevistar a –quien a la postre sería el presidente del país más poderoso del mundo- Barack Obama, e Hillary Clinton, para la comunidad latina texana; un hecho que ha tenido gran significado en su vida profesional.

   Su experiencia en la producción se acrecentó precisamente mientras trabajaba en Estados Unidos, por eso para 2009 inició su faceta actual como productor y locutor independiente, trabajando tanto en México como en el vecino país del norte para diferentes estaciones.

   Entre esas empresas destacan Univisión Radio, Sirius XM (radio satelital), Radio Lobo Nebraska, Grupo Fórmula como voz institucional de sus cadenas 1 y 2 en México D.F., y diversas estaciones de radio locales de Texas y de varios estados más de la Unión Americana.

 EL LOCUTOR MÁS “LORO”

 En 1980 Antonio Gutiérrez Moctezuma había llegado a Radio Panorámica, y sus primeros pasos estuvieron marcados por un traspié en el micrófono: “La primera ocasión que salgo yo al aire es (…) un domingo a eso de las 6:15 de la mañana dando un anuncio de la Comisión Federal de Electricidad”.

   “Después de tenerlo practicado durante más de media hora (…) ahí, leyendo, no me lo pude aprender, y al momento que me toca decirlo (…) cambié varias palabras”, recuerda divertido ahora, toda vez que pasado el tiempo, la profesión le dio la posibilidad de reivindicarse. 

   “De las más grandes satisfacciones que he tenido fue cuando estuve trabajando en radio, en Matamoros, que duré tres años, ahí tomé muchas de las experiencias que tengo en la carrera radiofónica; que conocí artistas de mucha talla (…) como Emmanuel, Manoella Torres, José José, Rocío Banquells, Pandora, Yuri, Flans”.

   Pero sería la parte final de esa década – ya estando en la XEXR- la que lo nutriría de vivencias, y de amistades (sobre todo en el deporte) cuando en 1987 se compenetró con el sueño del “Proyecto Loro”, del equipo de futbol profesional de la Tercera División: “Me agarré yo y dije ¿saben qué? Vamos a echarles la mano con las transmisiones”.

   “Acompañaba (…) a los Loros en los partidos que se hacían fuera: (En) Uriangato, que fue el primer partido que hicieron (…) allá, fuimos y lo transmitimos, y nosotros no ganábamos absolutamente nada (…) era mi día de descanso; sábado y domingo yo me iba (…) con ellos a transmitir el partido de futbol”.

   “Regresábamos, lo retransmitíamos a través de la XR (…) en la tarde (…) no estaba ni patrocinado ni nada (…) Toño Gómez –uno de los promotores del equipo- me ayudaba y me decía: No hay problema, te vas en el autobús con nosotros, y allá vemos como le hacemos para que te quedes (…) y comas lo mismo”.

   EL MÁS HUMILDE Y SINCERO

 Criticado a veces y elogiado en otras, Enrique –Rodríguez- Amado se decidió en 1984 a cristalizar su sueño de niño: Ser locutor. Acudió a realizar pruebas, hasta lograr su establecimiento formal en 1994 en la radio Mensajera (XEXR), a lado del ícono de la originalidad en el micrófono, Braulio Rivera Meraz.

   De “El guayo” aprendió mucho y lo influyó para que definiera su propio género que le caracteriza: Programar música seleccionada, dar la hora antes de cada canción, complacer al público con sus melodías favoritas, y sobre todo, respetar al auditorio al evitar el lenguaje soez y de doble sentido.

   Aunque sin duda alguna, lo que más le ha identificado son sus peculiares frases: “El más humilde y el más sincero”, “Disculpen mi emoción pero es que no puedo contenerme”, “Oye, qué ambientazo, y esto es todos los días”, “Enrique Amado sí complace”, y sus expresiones de “ea”, que sintetizan su nombre artístico en dos iniciales.

 NUEVAS EMPRESAS Y NUEVAS VOCES

 Antes de finalizada la década de los ochentas, la aparición de la XEIR, permitiría compaginar la experiencia de hombres como Joaquín Cortés Díaz, con la juventud de Agustín Hernández Zarazúa, Verónica Mendioza Castro, Josefina Guerra Ríos, Mario Lárraga Altamirano, Ana Delia Gallegos Castañeda, Óscar Muñoz, y Gabino Gómez.

   Marcarían relevancia con los programas matutinos de complacencias Serafín Salinas Hernández, José Ascensión Guerrero Trejo y Tomás Chávez Pozos; y por la noche el talante romántico de Miguel Ángel Castillo Andrade con “La hora de los novios”, que heredaría a Benito Hernández Delgado.

   Voces que convivieron –al paso de los años- con las de Ana Cristina Fraga, Sandra Luz Rivera Galicia, Margarita López García, Juan Sánchez, Blanca Covarrubias, José Eutiquio Izaguirre, Manuel Salas, Carlos Arámburo, Salvador Pérez Torres, José Antonio “El bombón” Torres, José “Motas” Gómez y Beatriz Martínez.

   En otras emisoras hacían lo propio Gerardo Castillo Andrade, Dulce Mercedes López, Agustín Hernández Garay, Melitón Montoya Trejo, Benjamín Martínez López, Alejandro Jara, Héctor Duarte, César Cedillo y Nadia Barra; incluso arribarían voces, como la de Alba Ruth Martínez, quien de la televisión pasó a ser el timbre institucional de la CV y XR.  

   Así, no obstante el avance de otros medios de entretenimiento, la radio continúa vigente y seguirá estándolo, mientras el auditorio, opere el botón de encendido en el aparato receptor y de la oportunidad de entrar, al visitante que hace acto de presencia sin tocar la puerta: El locutor.     

 (FECHA DE PUBLICACIÓN: 13 DE SEPTIEMBRE DE 2020. EN EL MARCO DEL "DÍA DEL LOCUTOR".).

 

 

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