TURISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

Concebido como Municipio Libre a partir de 1995, se segregó de Ciudad del Maíz pero conservó sus bellezas naturales: La famosa cascada de “Minas Viejas”, a la que se añade la hermosura de “El meco”, con su mirador y las actividades alternas; e incluso la majestuosidad de “El salto”, cuando la hidroeléctrica lo permite; y la tranquilidad del embarcadero “El sundial”, del Parque Ecoturístico El meco, y en la zona urbana el Parque Recreativo Municipal y el paraje “Playa bruja”.

    Colindante con el sur de Tamaulipas, a El Naranjo lo cruza la ruta federal 80 que va desde Antiguo Morelos –en el cruce con la carretera 85- hasta el entronque “El Huizache”. Pese a su juventud, el crecimiento es acelerado, motivado por el paso constante del comercio de ciudades cercanas de mayor importancia, aunado a su producción de caña (y derivados como la melaza), para lo cual cuenta con el ingenio “San Miguel”.

   Ya en el rumbo hacia Ciudad del Maíz la naturaleza también le ha prodigado de micro climas que crean varios hermosos sitios, ideales para disfrutar de un día de campo entre la frescura de enormes árboles, sosegarse en una siesta tomada entre la hojarasca, arrullados por el canto de las aves. Si la preferencia es la modernidad, en la cabecera existen cada vez más hoteles y restaurantes.

   La fiesta de El Naranjo es cada mes de marzo, cuando programan la Feria Anual Cañera, buen motivo de concentración de la gente propia y venida de lugares circunvecinos. Aunque el municipio está ligeramente alejado hacia el norte de la zona, el festejo del “Xantolo” (o “Día de Muertos”) el 1 y 2 de noviembre, no le resulta ajeno, sumándose a la característica algarabía de la celebración.

 EL SALTO: CASCADA O PARED

Hacia el norte de El naranjo está “El Salto”, aunque lamentablemente la hidroeléctrica –del mismo nombre- aprovecha el agua la mayor parte del año y desvía su caudal, dejando solo para la observación la pared de 70 metros y el verdor de algunas pozas, por donde corren las aguas que más adelante formarán “El meco”, pasarán por el Parque Recreativo Municipal y el paraje “Playa bruja”. 

   Con caudal suficiente, el lugar concentra gran humedad por la enorme bruma que salpica todo a su paso, y la cortina se ve imponente. Cuando no sucede así, entonces se aprovecha para –sin la vertiginosidad de la corriente- disfrutar de los profundos remansos, ya sea nadando o en el nuevo paseo en kayak; enfrente hay una peculiar y diminuta cueva, y a un costado, un sendero que lleva hasta la parte superior donde se admira el singular paisaje desde una perspectiva única.     

LA LLOVIZNOSA: EMPEZANDO LA OSADÍA

Le llaman “La lloviznosa”, aunque también la denominan “El acuario”, lo cual sirve para distinguirla de otra “lloviznosa” en la Zona Media del estado. Es ahí donde empieza la experiencia del salto de cascada que ofertan los prestadores de servicios en este rumbo de El naranjo, entre caídas de intenso verdor y lagunas de azul turquesa, enmarcadas por una vegetación exuberante donde sobresalen majestuosos sabinos.

   Desde el mirador de “El meco” hay que avanzar un poco por la orilla de la carretera y luego cruzar nadando el río, para caminar casi medio kilómetro por un sendero que nos llevará hasta la cortina de seis metros, que se pueden saltar a partir de la cumbre, para ir familiarizándose con lo que será el resto de la aventura cargada de frescura y de adrenalina, considerando que las restantes cascadas son de menor altura. 

   En “La lloviznosa”, las rocas de enfrente sirven para reposar un poco, pero si el calor agobia, nada como aprovechar la regadera natural que con sus gruesas chorreras –de diferentes tamaños e intensidad- nos da una especie de húmedo masaje; entre tanto, el chaleco salvavidas y el casco protegen la integridad. El sitio, poco visitado, propicia una especie de exclusividad reservada para los avezados que están a punto de vivir una experiencia inolvidable.

   Luego de disfrutar por varios minutos, es tiempo de lanzarse un clavado al agua y proseguir la vivencia a nado, y más adelante –si las condiciones lo permiten- dejarse llevar un poco por la corriente, hasta enfrentar la emoción de un cascadita, y otra, y una más, que ya esperan al arrojado turista para conducirlo sobre esos primeros trechos del río “El salto”. El recorrido termina casi donde comenzó: Frente a “El meco” regalándonos su impetuosidad.      

EL MECO: MIRADOR Y CASCADA

El mirador de “El meco” está sobre la misma carretera que lleva a “El salto”, y su caída de 35 metros deslumbra a quienes se apostan en el mirador, a veces adornado por el color naranja de los framboyanes de temporada. Bajando entre escalinatas y recargados en muros de piedra, la única actividad es la observación, pero muy cerca –a orillas del río- puede contratarse a prestadores de servicios que llevan a los paseantes en un paseo hasta el frente de la  cascada.

EL SUNDIAL: ESPARCIMIENTO Y AVENTURA   

Una muestra de la creciente afluencia turística hacia los atractivos naturales de El naranjo, y particularmente hacia el rumbo norte del municipio, es el hecho que en la colonia agrícola “El meco” se han organizado en la entrada a “El sundial”, para establecerse en un comité, que así como ha implementado un costo de acceso, promete organizarse para dotar de mayores servicios a los visitantes.

   El lugar recibe el nombre por un restaurante así denominado, pero representa el punto de partida para las experiencias de paseo en lancha hacia la caída de la cascada, y del –llamado- “tubbing” o “llanting”, que es un peculiar recorrido río abajo, a bordo de neumáticos que se balancean mientras cruzan ligeros rápidos. Para quien no elija ninguna de esas actividades, reposar sobre el verde prado o nadar en la tranquila orilla de la corriente también son buenas opciones.     

RÍO “EL SALTO”: DE PASEO

Una vez que hemos ido conociendo el río “El salto”, que nace kilómetros arriba de la cascada –y la hidroeléctrica- del mismo nombre, no podemos soslayar la tentación de navegarlo. Para ello hay vistosas embarcaciones de madera que llevan por un paseo de medio kilómetro, que a pesar de ser en contra, ofrece una tranquilidad que nos permite deleitarnos con el paisaje de enormes prados verdosos, sombreados por enormes árboles donde descansan aves endémicas.

    

   La apacibilidad solamente es rota por el estruendo cada vez más creciente de la cascada, anunciando a la vuelta de una curva la caída de “El meco”, que –seguramente- tuvimos oportunidad de admirar antes desde el mirador, pero que ahora en cuestión de minutos queda frente a nosotros, en todo lo alto y con todo su vigor, bañándonos con su bruma y meciendo la embarcación con la fuerza que crea su corriente.

   Lentamente cruzamos hasta el otro extremo, donde los peñascos nos reciben para anclar la lancha por varios minutos, tiempo que se aprovecha para sentarse a contemplar el esplendoroso panorama, caminar y nadar un poco entre las rocas, o subir hasta un acantilado para lanzarse –desde tres o cinco metros- un inigualable clavado lleno de adrenalina hacia el caudal azul turquesa.

   Esa misma tonalidad nos acoge de nuevo en el retorno, donde habrá quienes decidan dejarse llevar por el río, de vez en cuando haciendo gala de condición física y destreza en la natación, para llegar después hasta el punto de partida, en el embarcadero. La experiencia ha valido la pena: Conocer de cerca al gigante de 35 metros y desafiar su bravura, hasta merecer la caricia de su fresco aliento.

PARQUE ECOTURÍSTICO: COMIDA Y DIVERSIÓN

El creciente número de turistas que llegan a El naranjo –como se citaba antes- se ha reflejado también en la operatividad del Parque Ecoturístico de El Meco, donde antes consumir en el restaurante ubicado aquí, garantizaba la gratuidad para disfrutar del paraje a orillas del río; en la actualidad el costo es independiente, aunque bien vale la pena para poderse recrear en pequeños arroyuelos y en zonas poco profundas.    

EL PARQUE RECREATIVO MUNICIPAL

Ya en la cabecera municipal se encuentra el Parque Recreativo Municipal, un lugar de esparcimiento a la orilla de las aguas azul turquesa que nacen en “El salto” y que han pasado por “El Meco”; ideal para las familias que quieren practicar natación o acampar, porque cuenta con palapas de usos múltiples, además de una alberca para los pequeños visitantes. Está ubicado cerca del centro, llegando por una ruta asfaltada.

“PLAYA BRUJA”: DESCANSO EN LA ARENA

Desde la carretera que conduce a La hincada –muy cerca del entronque con la ruta que conduce a Ciudad del Maíz- hay una calle de terracería que en 500 metros nos acerca a la ribera del río, en las orillas de El naranjo, todavía en la zona urbana: Ahí está el paraje “Playa bruja”, con sus senderos arenados que conducen a tranquilos remansos perfectos para nadar, y trechos de verde pasto donde bien se antoja disfrutar de un prolongado día de campo. 

MINAS VIEJAS: INCOMPARABLE AZUL TURQUESA

Se llega tras dejar la carretera estatal Ciudad Valles-El naranjo y avanzar 3 kilómetros y medio, primero en una ruta asfaltada llena de curvas (hacia el poniente), y después por un transitable sendero de terracería entre cañaverales. Después del paso por la taquilla, 300 metros de escalinatas en piedra nos dejan frente a “Minas viejas” con su caída de 50 metros, cuyas aguas reposarán enseguida en la tranquilidad del inigualable azul turquesa de sus lagunas.

   Entonces se puede elegir disfrutar del agua o reposar en las zonas sombreadas, acompañados de mansos patos que ahí nadan tranquilamente; lanzarse desde un pequeño risco, bañado por la cascada; o -concertado previamente el servicio- un emocionante descenso en rapel. En el camino intermedio (puede ser al regreso) vale la pena aprovechar la existencia de un rústico mirador desde donde se domina el panorama.  

 

 

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