TURISMO

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

El nacimiento de Huichihuayán

Con una acumulación enorme de agua en su lecho, el famoso nacimiento de Huichihuayán recibe a los visitantes, que lo mismo desafían el caudal que lo frío de las aguas, en ese hermoso paraje que nace en la frontera entre los municipios de Huehuetlán y Xilitla.

   La belleza cautiva a los turistas, quienes detectan el sitio en las diversas guías para vacaciones, donde lo plasman como uno de los principales atractivos de la huasteca potosina.

   Ingresando desde la carretera nacional México-Laredo, basta recorrer tres kilómetros por un camino asfalto para llegar a este nacimiento de agua, que surge desde la parte inferior de una pequeña formación rocosa en forma de cueva.

   El área es ideal para nadar tranquilamente en sus zonas bajas, y las partes profundas están perfectamente señalizadas para que la gente extreme sus precauciones. En sus alrededores se han acondicionado asadores y bancas, perfectos para la convivencia familiar. 

 

Iglesia “San Diego de Alcalá”

Ya era importante aún antes de la conquista de México por los españoles. De hecho, el nombre de la cabecera municipal donde se encuentra: Huehuetlán, es de raíces prehispánicas y significa lugar de viejos y de tambores.

   Inicialmente se construyó de paja, pero después se quemó. Alrededor del siglo XVIII fue levantada parecido a como se ve en la actualidad: Con un estilo ecléctico (es decir, una mezcla de varios géneros).

   Las tres naves con que cuenta, la hacen ver elegante, lo mismo que las columnas cilíndricas y sus detalles románicos no definidos; además, a mitad en la década pasada fue remodelado el techo para una mejor imagen.

   En la parte superior cuenta con cuatro campanas, y cada una tiene una dedicatoria, a determinado santo; el detalle sobresaliente es que la campana mayor -que es la de mayor dimensión- fue colocada aún antes de que terminaran el cuerpo de la torre.

   Esto se puede notar con más precisión, si tomamos en cuenta que la cuarta campana es tan grande, que habría sido imposible que cupiera por cualquiera de las ventanas, por eso se deduce que la pusieron antes de concluir la construcción.

   Incluso hay quienes tienen la teoría de que esa campana no iba para esa iglesia, sino que la llevaban a Xilitla, pero por alguna razón se quedó aquí, tal vez por lo grande o por el peso, y por lo difícil que era en aquellos tiempos movilizarla.

   Alrededor del templo de “San Diego de Alcalá” fueron sembrados hermosos y grandes laureles, también con historia detrás, pues presuntamente constituyeron un regalo del presidente Porfirio Díaz en una visita que efectuó a Xolol y a Tancanhuitz.

   En 2007, la iglesia dedicada a San Diego del Alcalá fue premiada por el Gobierno del Estado en el apartado de “Imagen urbana”.

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