HISTORIA

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

Por el año de 1870, el tránsito y el comercio que años antes era intenso desde Tampico hacia Valles, había decaído por completo, desde que se abrió el ferrocarril de Veracruz a México, que le daba preminencia a la entidad costera pero afectaba al vecino puerto y aún más a nuestra ciudad, que para entonces contaba con unos 400 habitantes; esa vía férrea sería inaugurada formalmente en 1873.

   No obstante el juicio de algunos historiadores hacia la gestión de Porfirio Díaz en el gobierno de la República Restaurada, no se puede negar que su paso dio como resultado una modernización en materia de comunicaciones, de la cual nuestra región y el Valles de aquellos años no quedó exento; máxime considerando el compadrazgo que tenía con el gobernador del estado, Carlos Díez Gutiérrez.

   Ya el 29 de noviembre de 1877 el Congreso local autorizaba al Ejecutivo por medio del decreto número 40, para que obtuviese del Gobierno Federal la concesión de una vía entre Tampico y la capital del estado. Y el 5 de mayo de 1878 se pusieron en marcha los trabajos de construcción, con lo que se esperaba brindar un enlace rápido y directo de Valles con el Golfo de México y con San Luis Potosí.

    Se estableció entonces un aserradero para madera y elaboración de durmientes, en terrenos de Tamtoc -cerca de Tamuín- hecho que además de dar trabajo a cientos de huastecos de aquella comarca, vislumbraba en el horizonte una época de progreso que dejaría atrás los arreos de las mulas, burros y caballos: Únicos medios de transporte y carga por los caminos reales llenos de polvo de aquellos tiempos.

     Las labores se intensificaron en 1881, y los dos años siguientes se trabajó desde Tampico, con el objetivo inmediato de llegar a la sierra entre Tamuín y Valles. En agosto se concluían 114 kilómetros a partir del vecino puerto, empleándose dos mil hombres en su construcción; la locomotora podía ya arribar a estación “Las palmas” (Tamuín) y se perforaba sobre la boca de la sierra de “El abra”.

      En septiembre de 1883 inspeccionaron los contratistas Mc Carthy and Honan, que tenían a su cargo del kilómetro 101 al 142; el señor Gresham, del 143 al 163; y el general Olvera y compañía, del kilómetro 163 al 201. En 1884, se trabajó en la apertura del túnel de “El abra” y para el 20 de diciembre de ese mismo año, la vía quedaba herrada desde Tampico hasta “Estación Valles”, avances que pudo constatar el gobernador Carlos Diez Gutiérrez, en una visita de supervisión. 

     El 1 de junio de 1887, se anunciaba que proseguiría la obra en el tramo Tambaca-Cárdenas, y el 2 de julio, había construidos 166 kilómetros. Además de los tres campamentos que existían, se estableció otro, entre “Micos” y “Crucitas”, ocupado por el contratista Hill; se esperaba que en un mes, el número de trabajadores ascendiera a tres mil, y en ocho meses, estaría terminada la vía hasta Cárdenas.

       En el sector oriente, el 25 de enero de 1888 ya había herrados 172 kilómetros desde Tampico. Los planes se cumplieron conforme a lo establecido, y el 30 de marzo de 1890 se tendió el último riel y se puso el último clavo; en el primer tren que pasó ese día iba míster Whorf, superintendente de la división de Tampico desde ocho años atrás (1882).

Se anunció que a partir del 1 de mayo habría dos trenes funcionando por semana: Se saldría de la ciudad de San Luis Potosí a la medianoche y se llegaría a Tampico a las 5 de la tarde; es decir, un largo recorrido de 17 horas por la planicie de la Zona Media y por la serranía de la Huasteca Potosina. De regreso, se partiría del puerto de Tampico en la mañana, para llegar a la capital potosina casi al finalizar el día.

   La inauguración oficial fue el 17 de abril de 1890, con la asistencia del Secretario de Fomento, Carlos Pacheco; el Secretario de Guerra, Pedro Hinojosa; y otras personalidades; quienes salieron en un ferrocarril tirado por la locomotora 128, incluyendo cuatro carros para los equipajes, servidumbre y comitiva (ésta última viajaba en un vagón Pullman).

   Valles empezaba a salir del atraso de las décadas anteriores, al quedar comunicado por el tren, que le daría modernidad y lo pondría en el paso de importantes personalidades. Por citar los primeros ejemplos: El 25 de enero de 1898 –tras una cacería en el sur de Tamaulipas- el Presidente de la República, Porfirio Díaz, viajó desde Tampico a San Luis, pasando a las 11 de la mañana por esta ciudad.

   En 1895 se hablaba de hacer un ramal de tren desde Valles, atravesando el sur de la Huasteca Potosina, la sierra de Hidalgo, para unirse con la vía central. En noviembre de 1903, el Gobierno Federal otorgó una concesión al general Julio M. Cervantes para construir uno de la “Estación San Mateo” (Valles) a Xilitla, con un ramal a Tamazunchale; en octubre de 1911 se habló de nuevo de ese proyecto.

   Lo que –en cambio- sí resultó una realidad fue el trazo de la carretera desde el centro de Valles a la estación, realizado por el ingeniero Francisco Gándara en enero de 1900; años antes solamente existía un camino provisional. El 16 de septiembre de 1905 se inauguró el tranvía en esa ruta; los principales accionistas eran Ángel Sáinz Trápaga y Romualdo del Campo, quienes movilizaban mercancías.

   En las dos primeras décadas del siglo XX –por el auge petrolero en Tampico- había ya dos trenes diarios de pasajeros, que partían de ese puerto a San Luis: El primero salía a las 6 de la mañana, se detenía 20 minutos en “Las palmas” (Tamuín) para que los pasajeros desayunaran; y llegaba a Valles a las 10 de la mañana, donde hacía una escala de 10 minutos. El arribo a la capital potosina era a las 8 de la noche.

    La segunda era una corrida nocturna, que salía de Tampico a las 6 de la tarde, pasando a las 10 de la noche por Valles, donde paraba 10 minutos para cenar, arribando a su destino al amanecer: A las 8 de la mañana. Desde San Luis el tren diurno pasaba por Valles a las 5 de la tarde, y el nocturno a las 4 de la mañana; en la época de mayor esplendor se añadía un vagón Pullman, donde servían alimentos.

   Como no existían las carreteras, sobraban usuarios para ambas rutas; y aún al paso de los años se mantuvo el par de corridas diarias. En el municipio de Valles, adquirieron relevancia las estaciones “El abra”, “Santa Rosa”, “San Mateo”, “Micos”, “Quinientos”, “Crucitas”, “San Dieguito”, y “Rascón”; que junto con la central –en Valles- generaban un sostenimiento económico de cientos de familias.

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