HISTORIA

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

No obstante el juicio de algunos historiadores hacia la gestión de Porfirio Díaz en el gobierno de la república restaurada, no se puede negar que su paso dio como resultado una modernización en materia de comunicaciones, de la cual nuestra región y el Valles de aquellos años no quedó exento; máxime considerando el compadrazgo que tenía con Carlos Díez Gutiérrez, entonces gobernador del estado.

  Ya el 20 de noviembre de 1877 el Congreso del Estado autorizaba al Ejecutivo por medio del decreto número, para que obtuviese del Gobierno Federal la concesión de una vía férrea entre Tampico y la capital del estado. Y el 5 de mayo de 1878 se pusieron en marcha los trabajos de construcción, con lo que se esperaba brindar un enlace rápido y directo de Valles con el Golfo de México y con San Luis Potosí.

   Se estableció entonces un aserradero para madera y durmientes, en terrenos de Tamtoc -cerca de Tamuín- hecho que además de dar trabajo a cientos de huastecos, vislumbraba en el horizonte una época de progreso que dejaría atrás los arreos de las mulas, único medio de transporte y carga por los caminos reales llenos de polvo de aquel entonces.

   Las labores se intensificaron durante 1881, y en julio de 1883 las lluvias de temporada no impedían la activación de las labores desde Tampico hacia San Luis, con el objetivo inmediato de llegar a “El Abra”. Ya para el mes de agosto se concluían 114 kilómetros a partir del vecino puerto, empleándose 2 mil hombres en su construcción. 

   La locomotora podía ya arribar a estación “Las Palmas” y se perforaba sobre la boca de “El Abra”. Un mes después, se hizo una inspección que arrojó un informe detallado, con la aparición de los nombres de los contratistas Mc Carthy and Honan, que tenían a su cargo del kilómetro 101 al 142; el señor Gresham, del 143 al 163; y el general Olvera y compañía, del kilómetro 163 al 201.

   En 1884, se trabajó en la apertura del túnel de “El Abra” y para el 20 de diciembre de ese mismo año, la vía quedaba herrada desde Tampico hasta estación “Valles”, avances que pudo constatar el gobernador Carlos Diez Gutiérrez, en una visita. El 1 de junio de 1887, se anunciaba que proseguirían la obra de San Luis a Tampico, en el tramo Tambaca-Cárdenas, y para el 2 de julio, había construidos 166 kilómetros.

   Además de los tres campamentos que existían, se había establecido otro, entre “Micos” y “Crucitas”, ocupado por un contratista de apellido Hill; se esperaba que en un mes, el número de trabajadores ascendiera a 3 mil, y en ocho meses más, estaría terminada la vía hasta Cárdenas. En el sector oriente, el 25 de enero de 1888 ya había herrados 172 kilómetros a partir de Tampico.

   Enfrentando los diferentes obstáculos que representaba una obra de esa naturaleza, los planes se cumplieron conforme a lo establecido, y el 30 de marzo de 1890 se tendió el último riel y se puso el último clavo. En el primer tren que pasó ese día iba mister Whorf, superintendente de la división de Tampico desde (1882) ocho años atrás.

   Se anunció que a partir del 1 de mayo habría dos trenes funcionando por semana: Se saldría se la ciudad de San Luis Potosí a la medianoche y se llegaría a Tampico a las 5 de la tarde; es decir, un largo recorrido de 17 horas. De regreso, se partiría del puerto de Tampico en la mañana, para llegar a la capital potosina casi al finalizar el día.

   La inauguración oficial fue el 17 de abril de 1890, con la asistencia del Secretario de Fomento, Carlos Pacheco; el Secretario de Guerra, Pedro Hinojosa; y otras personalidades; quienes salieron en un ferrocarril tirado por la locomotora 128, incluyendo cuatro carros para los equipajes, servidumbre y comitiva (ésta ultima viajaba en un vagón Pullman).

   La vía férrea Tampico-San Luis era ya un hecho y el sueño acariciado por muchos huastecos del siglo XIX se convertía en una realidad. Parecía de esta manera, que poco a poco, el Valles de aquellos años empezaba a salir del atraso fatal de las décadas anteriores, al quedar comunicado por medio del ferrocarril, que le daría el primer aspecto de modernidad a nuestra ciudad.

(TOMADO DEL LIBRO "VALLES Y SUS REMEMBRANZAS", DE LA AUTORÍA DE JULIÁN DÍAZ HERNÁNDEZ. DE VENTA EN LIBRERÍAS DE CIUDAD VALLES Y SAN LUIS POTOSÍ).

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