CULTURA

CIUDAD VALLES Y LA HUASTECA
Julián Díaz Hernández

La idea de crear un museo para la creciente Ciudad Valles fue de la maestra Oralia Gutiérrez de Sánchez, al observar (a la conclusión de la carretera nacional 85 o México-Laredo) como los turistas nacionales y extranjeros, obtenían piezas arqueológicas que les eran compradas a los lugareños, e incluso las obtenían regaladas.

   Se decidió convocar a 40 vallenses relacionados con la cultura; la cita fue en los estudios de la radio XETR donde ella era cronista y narradora. Ninguno de los convocados asistió, pero como la invitación se había hecho al aire, quienes acudieron fueron otras personas, y con ellas formó el grupo “Tantocob” (que significa “Lugar de nubes”).

   Entre los iniciadores estaban además: Adolfo Soria, Alberto Navarro, Antonia Gutiérrez, Asdrúbal Sánchez, Aurora Sánchez, Beatriz Gutiérrez, Belem Altamirano, Carlos Gutiérrez, Cipriana Morales, Emma Meléndrez, Genovevo De la Parra, Gonzalo González, Juan Bermea, Mario Oliva, Roque Gutiérrez, y Trinidad Alonso.

   Como guías aparecían Fausto Flores, Moisés Gallegos, Rafael Yudiche, y Venancio Rubio. Organizados, acordaron salir cada domingo al campo para localizar vestigios; en la excursión llevaban una banderola que tenía el jeroglífico de Valles en la parte superior y un árbol representando el estudio de la arqueología y de los bosques. 

   De los primeros recorridos recolectaron un trozo de colmillo de mamut en el barranco de un arroyo al norte del municipio, así como una ollita con rostro antropomorfo soplando. Con esos primeros frutos de su inquietud, el grupo solicitó ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el permiso para formar un museo en Valles.

   La autorización fue concedida, y doña Oralia aprovechó la radiodifusión para atraer la atención de los huastecos y enseñarles a valorar su patrimonio cultural y arqueológico. Consiguió que Paula Osuna de Osuna (madre de Gregorio Osuna, por ese entonces delegado de Turismo) le obsequiará uno de sus lotes en la colonia "Rotarios".

   El anteproyecto, elaborado por el arquitecto Luis Angulo y Ortega, fue obsequiado por don Joaquín Meade y así, en la esquina de las calles "Artes" y "Rotarios", Carmen Chacón (esposa del gobernador Manuel López Dávila) colocó en enero de 1963 la primera piedra. Ahí empezó a construirse el inmueble.

   La edificación inicial fue posible gracias a los pequeños donativos que la maestra Oralia Gutiérrez recibía de los visitantes: Los turistas veían en su domicilio una colección arqueológica compuesta por ocho mil piezas, recogida a lo largo de dos décadas de investigación, y con la que había montado ya una exposición en 1948. 

   El gobernador Antonio Rocha Cordero se dio cuenta que del proyecto solamente existían paredes y faltando diez días para concluir su mandato proporcionó los recursos para hacer el techo, los marcos y los vidrios de las ventanas del museo, que finalmente sería inaugurado por el gobernador Guillermo Fonseca Álvarez, el 31 de diciembre de 1978.

   Al transcurrir del tiempo y pese a diversas dificultades tanto burocráticas como económicas, el inmueble ha recibido a innumerables visitantes, turistas, políticos, gobernantes e intelectuales de otros estados y países, que se han maravillado con la obra de un grupo de vallenses -comandados por una mujer- que luchó por rescatar aunque fuese un poco, de su pasado.

   Durante su existencia, el Museo Regional Huasteco ha sido escenario de una gran cantidad de actividades: Conferencias, cursos diversos, exposiciones fotográficas y pictóricas, hora del cuento, talleres, y se estableció un ateneo (denominado precisamente “Joaquín Meade” en honor al reconocido historiador potosino). 

   En diciembre de 2004 se inauguró una biblioteca a la que se le colocaría el nombre de la maestra Oralia Gutiérrez Barrios, fallecida el 4 de enero de 2005. La irreparable pérdida de la fundadora del Museo Regional no detuvo su crecimiento, pues las instalaciones fueron ampliadas en 2006 y remodeladas desde el año 2007.

   En la  actualidad es una institución que tiene como objetivo preservar y difundir los testimonios arqueológicos y etnográficos de la huasteca potosina. Goza de prestigio nacional e internacional, está dirigido por una asociación civil, y en sus actividades es coadyuvante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

   Los materiales que se exhiben permiten adentrarnos al conocimiento de la cultura huasteca, desarrollada desde el año 600 a.C hasta la Conquista. Entre ellos destacan los materiales de concha -cuentas, pectorales y otros objetos- utilizados por los huastecos como objetos de gran valor social; algunas tienen la representación de deidades relacionadas con el aire, el agua y el calendario. 

   También hay malacates, que servían para controlar el hilo cuando se tejía, algunos están decorados con figuras de animales, flores o rostros humanos. Se muestran además los sellos que ocupaban los antepasados para estampados simbólicos en cerámica y textil; o para pintarse el cuerpo, sobre todo en ceremonias religiosas o previas a la guerra.

   Después del fallecimiento de su fundadora Oralia Gutiérrez Barrios, el lugar fue dirigido en los últimos quince años por Elia Lyne Casados, hasta el 27 de julio de 2020, cuando se hizo cargo de la titularidad Ramón Gutiérrez Morales, quien es sobrino de la pionera.

 (TOMADO DEL LIBRO "VALLES Y SUS REMEMBRANZAS", DE LA AUTORÍA DE JULIÁN DÍAZ HERNÁNDEZ; DE VENTA EN LIBRERÍAS DE CIUDAD VALLES, Y SAN LUIS POTOSÍ). 

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